El deporte nunca fue su fuerte, nunca se le dió del todo bien, siempre suspendía educación física, siempre ponía falsas excusas para no ir con sus amigas al gimnasio, salir a andar... o a correr... correr. ¿Quién le iba a decir que ahora era lo único que quería? Su psiquiatra hizo bien en recomendárselo, cada noche sale a corer desde hace 2 meses. Tiene 29 años y demasiadas preocupaciones...
Se prepara, se pone sus nuevas deportivas ya desgastadas y se ata las cordoneras con fuerza, con rabia, para sentirse lo más sujeta al suelo posible. Tiene que conseguir no pensar esta vez... Ya tiene puestas sus mallas, su ancha pero confortable camiseta y su pelo que tan bonito y brillante fue alguna vez sujetado malamente por una coleta de caballo. Solo le falta una cosa. Su cinturón donde cuelga su botella de agua, un gran invento, piensa ella, no podría ir todo el rato con la botella en la mano. Sale a la puerta y comienza su ruta.
Comienza a correr, son las 23.00 de la noche, la hora idónea para no cruzarse con la gente de las estrechas calle de su humilde pueblo. Solo se oyen sus pasos en la oscuridad, le gusta, no piensa en nada, se siente algo más fuerte que hace dos meses, antes no duraba apenas 10 minutos, pero hoy podría durar algo más.
Corre, sigue corriendo sin pensar en nada, van a hacer 5 minutos desde que empezó su carrera tiene la mente en blanco, eso le gusta, solo oye su respirar y sus deportivas nuevas al pisar el suelo, le da un trago a su botella de agua y sigue.
Le viene a la cabeza cuando era pequeña, tubo una infancia más o menos feliz, ¿quién pudiera volver a aquellos años? Su mayor problema era tener que levantarse para ir al colegio y hacer los deberes para el día siguiente. Era fácil, muy fácil, pasaba las tardes con sus amigas jugando a la rayuela, a la comba, a las muñecas, hablando sobre lo que harían cuando fueran mayores, gritando sus sueños al aire para que alguna vez se cumplieran... ¿Qué fue de aquellas amigas? Habían desaparecido, no sabía apenas de sus vidas, se fueron distanciando poco a poco... piensa que han pasado muchas personas a lo largo de su vida, y que la mayoria se han ido... se ha ido... No quiere pensar.
Bebe agua, han pasado ya 10 minutos, puede correr mucho más y lo hace, acelera un poco y con ello acelera todo su cuerpo, incluida su mente. Sin querer su cabeza vuelve a dar vueltas, esta vez piensa en su familia.. siempre le han ayudado en todo, siempre han estado ahí. Su hermano mayor, tan sereno, su manera tan suave de hablar, su tranquilidad para todo; un hombre listo, siempre le ha tenido gran admiración. Solo le vió una vez en su vida enfadado, aquel día que se enteró que su padre estaba con otra mujer... Ahora recuerda a su padre, un hombre serio a los ojos de la gente, un serio empresario pero que siempre tubo sonrisas para su pequeña, también ella se enfadó cuando se enteró de lo pasado pero su rabia nunca fue visibles a los demás, al fin y al cabo le sigue queriendo, es su padre y de eso a pasado ya mucho tiempo...
Si él, si su gran amor lo hubiera hecho... no quiere pensar, no quiere pensar. Bebe agua de nuevo.
Son 15 minutos los que lleva corriendo, esta vez recuerda a su madre, un corazón tan grande para una persona tan pequeña... siempre feliz, siempre con una sonrisa en la cara, siempre dispuesta ayudar, siempre con el perdón entre las manos. Otra mujer no hubiera perdonado una infidelidad así... lo pasó mal, pasó malas depresiones, pero consiguió vencerlas. Y ahora ella es quién le da su apoyo.
Y su hermana... su hermana mayor, la mediana de los 3, siempre activa, siempre trabajando o estudiando, una chica simpática pero fácil de enfadar. Recuerda sus peleas, había épocas que siempre estaban de berrinches, pero antes o despues alguna de las dos iba corriéndo a pedir perdón y desechando los rencores en un gran abrazo...
Abrazos ... abrazos que le faltan. No quiere pensar. No puede pensar. Su botella de agua ya a la mitad le ayuda a seguir.
Corre, sigue corriéndo, 20 minutos, nota sus gemelos en tensión, su respiración mucho más acelerada, pero no tiene miedo, o eso intenta aparentar. Recuerda a aquel niño de ojos azules del que estubo tan enamorada de niña, con el que pasaba horas jugando, que con el paso de los tiempos, ya en su adolescencia fue el poseedor de su primer beso, acabó pronto, seguían siendo dos insconscientes no preparados para involucrarse en algo... Recuerda otros amores pasajeros, uno que dejó atrás por la distancia, otro con el que probó suerte durante dos años pero resultó ser una persona distinta a la que creía conocer, amores fugazes de una sola noche, amores a los cuales no fue correspondida... y recuerda a su verdadero amor... no puede, no puede...
25 minutos, nota sequedad en su garganta, y nota su corazón demasiado herido... bebe un trago de agua esta vez algo más largo, entonces piensa en él... no puede soportarlo... la primera vez que le vió, esa mirada de ojos oscuros, esa tímida sonrisa, su blusa azul...como le gustaba esa blusa azul... Sigue corriendo y corre y corre... no quiere pensar en él pero lo hace, piensa en el tiempo que pasaron buscándose en los bares más escondidos, siempre esperando a verse, siempre esperando a que sus ojos se cruzaran, recuerda cuando hablaron por primera vez, recuerda su primer beso... Cuando decidieron emprender una relación aparentemente.. innacabable.. y no hubiera acabado si no fuera por esa noche...
Queda poca agua en esa botella medio vacia, la inclina y moja sus labios.. su carrera parece interminable, pero su cuerpo no puede mucho más, necesita seguir, necesita no pensar, respiración agitada, el corazón a punto de salir de su pecho, dolor por todas partes, pero sigue, decide hacer un último esfuerzo.
...La primera vez que hicieron el amor, los parques de atracciones, los viajes, 4 largos años de noviazgo antes de decidir dar el paso al matrimonio. Aquella noche que le llevó a aquel restaurante y le pidió que se casara con ella.. fue tan bonito, ese ramo de flores, esas rosas marchitas que guardó. Su boda... que bonita fue su boda... también recuerda las discusiones por tonterias y sus reconciliaciones... esos bonitos 3 años de matrimonio... y aquella noche... llega el recuerdo de aquella noche... aquella noche cuando él salió por la puerta para ir con unos amigos de pesca... aquella noche en la que un conductor borracho cuando él volvía a casa se lo llevó por delante... aquella noche que dos corazones dejaron de latir... y él... él que ya no estaba...
30 minutos. Para de seco, no puede seguir más, no puede seguir corriendo y apenas puede con su vida, se tira al suelo de rodillas y comienza a llorar... y derrama lágrimas y lágrimas y no se cansará de derramarlas... Son ya 7 meses los que está sin él... Son 7 meses en los que no tiene vida, en los que cada día le recuerda. Sus prendas siguen en el armario... esa blusa azul que ella no quiso que tirara, esos zapatos que él tanto odiaban... sigue su hueco en la cama intacto y también el hueco que ha dejado en el corazón de ella... Ha perdido al hombre de su vida, con el que lo quería todo, con el que deseaba envejecer...
Bebe el último trago de agua, se siente tan vacía como esa botella que en algun momento estubo llena... pero a la que ya no le queda nada.
Fin
By Bea