Y esque yo...

A veces me escondo... ¡Otras salgo aguerrida!
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11.3.20

sea amor

El miedo a que todos los caminos te lleven a su entrepierna y que Roma quede demasiado lejos, tan lejos que nos olvidemos de ella y del origen de las leyes que nos prohíben. Se puede leer: "NO" en algún cartel de alguna parte. Pero nos creemos ciegos y por eso nos acercamos para cerciorarnos y decidir más tarde, decidir más tarde, ya si eso.
El miedo a poder describir los sentimientos y las sensaciones en un papel, a que no sean, a que simplemente se limiten a tener que ser. Que se olviden de que el cuerpo humano necesita comer, crecer, "que no todo va a ser follar" y escribirse en masturbaciones recíprocas.
Eso del terror a acostumbrarse a su olor, tacto y todas esas cualidades que a la luz de la luna le pueden hacer tan singular como vulgar, tan aborrecible. Que el insomnio sea mirarle cuando no esté por necesidad y costumbre, que el insomnio sea el no volver a dormir con una misma ni a leer de madrugada con Chopin de fondo, porque simplemente no tenga ya sentido. Errar, arriesgar y ser descubiertos en las grandes pantallas follando, en esa escena real que interpretamos tan bien para el escándalo de los mortales y los "sindosdedosdefrente".
Es querer más para ser menos
Siempre es querer para ser menos de una manera u otra.
Ser más mientras nos dividimos ¿es caduco? ¿acaso posible?

Digo yo que sentir su polla en mis braguitas mientras me abraza en la noche, aunque no esté, sea amor.

30.4.17

Son tantas las canciones que tengo ahora que te has ido. De la radio o de spotify, de anuncios, de sorpresa, joder, todo me recuerda a ti. Desde la noche que sabía que te irías, pasando por las noches que me suplicas que vaya, los días que pienso en volver a intentarlo, los días que he intentado convencerte de la vida, los que miramos tus muñecas como heridas pasadas, los que tengo miedo de no volver a verte.... Los días en que sé que no es posible, ya no. Es demasiado tarde.
Es duro decir adiós a la persona que más amas, porque no te quedan ya fuerzas para afrontar lo mismo una y otra vez. Cuando has dado tanto solo quedan migajas. Y sacar esa fuerza sobrenatural para salvarte todas esas noches en las que te quieres quitar la vida... darme toda esa responsabilidad... tú que me echaste de tu lado tantas veces por tus abismos. Es una situación enfermiza, pero ¿cómo dejar que muera el amor de tu vida? ¿Cómo salvarle si no te queda una sola esperanza en vosotros ya?

¿Por qué me das a mi la responsabilidad de ir por las noches en el coche a toda leche llorando del miedo por si no te voy a encontrar con pulso? ¿Por qué me haces luchar por convencerte en seguir viviendo o ir a buscar ayuda? ¿Por qué me llamas para decirme que que me vaya y deje que te mates?

No me quedan fuerzas.
 De verdad.
No me quedan fuerzas.

Pero seguiré luchando por los dos, aunque esta vez no sea por nosotros.

24.1.17

Volver

¿Cuántos años hace ya que creé este blog y con qué propósito exactamente?
Era yo una adolescente que empezaba a leer libros algo más complejos de lo habitual (no todos, he de confesar que leí a Federico Moccia muy afanosamente también), sacaba las mejores notas en redacciones y creaciones de historietas desde el colegio y tenía 3 diarios completos y 6 sin terminar. Una niñata para ser sinceros, me saltaba las clases para irme -todo muy prematuramente- a) de cervezas, b) a pasar horas con el ordenador c) a tomar cafés, d) fugarme con mi (era yo la portadora del término) amante o e) a leer en algún portal cercano al instituto. Problemática pero educada, absentista pero con inquietudes, pasota pero con ideales y presencia en todos los actos políticos-sociales liberales.
¿Sabéis qué es lo peor? Que sigo siendo esa adolescente tonta, solo que con un ápice de responsabilidad encima. No me reprocho en exceso quién soy, de hecho respecto a valores y personalidad estoy bastante orgullosa de mí misma, pero mi vago perfeccionismo (por llamarlo de alguna manera) y mis incongruencias varias resuenan cada noche en mi cabeza como martillazos.
Es por eso que cuando pasa x tiempo vengo aquí, siempre sin saber con qué propósito, al igual que cuando decidí que estaría bien tener un blog y ponerle un nombre tan ridículo como "meditando con las flores". No quiero cambiarlo, y tampoco borrarlo. Quiero que crezca de alguna manera. Siempre me ha ayudado escribir, desde muy pequeña, pero haberme convertido en una lectora sagaz me ha ido achicando a la hora de expresarme ante el papel. Pareciéndome todo, incluso mis pensamientos, una falta de respeto a la escritura. Ya no es el qué dirán, es el qué diré.
He decidido intentarlo, intentar volver a hablarme y no solo en los momentos de confusión, si no cada día (no nos pasemos, no nos pasemos) porque es una necesidad urgente que solventar. Aún obligándome a no mirar atrás en cada línea. ¿Volvemos a hacer un diario Bea? Necesitas no hablar con nadie, necesitas escribirte. Y eso haremos.

19.1.17

Ser

Es noche de lámparas
de socarrón a la pupila
hirviendo,    congeladas
manos y dedos que quiebran
la oscuridad de los focos
en una tierna calma     muerta,
en una horrenda psicosis  nerviosa,

me comerá la sombra de
quien desaparecí, de quien
fui o siempre, por qué no,
de quien anhelaré inútilmente  
ardiendo encerrada       ser.

Sigo la luz como me piden,
o como me amarran a no,
pero da igual,    porque la luz
siempre, encendida y cegando,
apaga-se y tiembla todo lo que
alguna vez, de alguna manera quise   ser.

Corro detrás de toda oscuridad,
y a esa sí, a esa sí que la alcanzo.


Soy.

1.12.15

Días raros

Hace tiempo que no escribo, realmente ¿he llegado a escribir alguna vez? Estos pequeños garabatos de diario cibernético no toman ninguna trayectoria ni forma definitiva, más o menos como yo. No estoy segura de que nada de lo expresado o que pueda expresar en un futuro sea real en mí misma, no consigo definirme de ninguna manera posible. Amo la literatura, y me consume el no ser capaz de crear nada. A quién quiero engañar. Ni siquiera lo intento. ¿Es por el miedo? ¿Es mi propia capacidad crítica? Está claro que no tengo las herramientas necesarias para dar forma a ninguna forma de arte, pero desde luego, sin insistencia y perseverancia eso será siempre un imposible. Sí, el problema esta ahí. No soy capaz de abrirme paso a la constancia y al empeño por algo. Nada me ha llamado nunca la atención lo suficiente como para esforzarme en ser buena en ese algo, y si lo ha hecho ha sido transitoriamente y ajena a una meta. El futuro es algo que va llegando, y yo nunca me he preparado para él, siempre me pilla por sorpresa.
¿Sabéis? Tengo mucho miedo a ser. Me aterra encontrarme y que no me guste. Esas pequeñas manías, esos impulsos irrefrenables, la histeria, el autoconvencimiento. No quiero verme sola en un futuro, pero tampoco puedo imaginarme el compartir un hogar, una habitación, una vida. Mi pareja actual me entiende en ocasiones, sabe cuando necesito estar sola y se marcha. Sabe que necesito un gran espacio para mis libros, mi música y mi estar. Pero ¿cuánto seré capaz de aguantar el fraccionarme a merced de otros en mi tiempo libre? ¿Volveré a salir corriendo en cuanto acabe la pasión y nos patee la rutina? Me gustaría pensar que soy capaz de tener una relación "normal". Que puedo amoldarme a alguien y hacerlo partícipe de mis días. Me gustaría que fuera él. Pero queda mucho por delante.
Los días pasan lento, son raros. Mi abuela, me consumo en cada paseo al baño, al sofá, a la cama. En cada cucharada que le doy de comida. En cada limpieza de culo. En cada pañal.
Soy la única de todxs lxs nietxs que lo hace. Supongo que porque está en mi casa y mi madre me necesita. Hemos acordado un sueldo para tener una excusa para poder quedarme en casa a ayudarle sin que ella se sienta mal por frenarme la vida. Volver a casa y ser presa de la muerte lenta de una de las personas a las que más quiero. Eso no tiene precio. Pero tampoco lo tendría verlo desde un cristal junto a la muerte de espíritu de mi madre. Entre dos todo es más fácil, incluso la enfermedad.

Son días raros, tengo tanto que contarme.. y sigo desordenada. Mi chico me habla, esta noche cogeré el coche e iré a verlo después de acostar a mi abuela. Mañana por la mañana estaré aquí de nuevo. Necesito una sobredosis de achuchones y planes futuros sin futuro.

Chao. Perdón por el desorden Bea, quizás cuando te encuentres no sea tan malo. Lo estás haciendo y lo sabes. Pero siempre corres más.

6.10.15

De repente algo, de repente alguien.

Los planes se van al garete, y vaya, no siempre es tan malo. Cojo el coche e investigo La Manga otoñal, investigo la ciudad fantasma (aún medio vacía) en general. Creo que nunca había llegado tan lejos, llevo toda mi vida veraneando en el mismo lugar y siempre me ha bastado la zona más cercana de playa a donde vivo y los lugares de cervezas y copas. Hago kilómetros quedándome con cada pequeño detalle, con cada pequeña zona de arena donde podría estar tirada mirando el famoso atardecer del mar menor. A lo lejos diviso El Lugar, un pequeño restaurante con decoración tropical abierto en pleno octubre. Está a pocos metros del mar, y hay mesitas que casi rozan la zona de playa. Podría ponerme a pensar en las leyes urbanísticas, la inmoralidad de toda La Manga en sí, pero vaya, hay café con vistas al pequeño charco, y exactamente, unos minutos después de aparcar confirmo que buena música de fondo para sacar mi libretita y mis libros y sumergirme en ellos. En fin. Qué maravillosa putada que los planes salgan mal a veces, pero qué bien salir a buscar nada, y encontrar los extractos perfectos, en el lugar idóneo, con la mirada indicada y la música apropiada, en los que ganar el tiempo no-ganado. Y claro, que no es solo éso, que qué bien también poder esperarte hasta que salgas de trabajar con la sonrisa presente y la expectativa de la futura, vaya. El mar no está hecho para las aglomeraciones veraniegas, creo, está hecho para esta noche de otoño.


2.7.15

Queda mucho verano por delante

Te acurrucas a mi lado, con la cabeza a la altura de mis pechos y tu brazo izquierdo rozando la soledad de mi vientre desnudo, mientras, tu mano aprieta con fuerza la cadera carnosa que esperas te consuele lo que no consuelan mis palabras. Aún sudamos y respiramos agitados después de nuestro viaje a SiempreJamás. Somos magnetismo en la cama, somos contorsionistas de los sentidos y sensaciones, domadores del placer. Hago dibujos con mis manos en tu pelo y cara con Satié de fondo. Tú te estremeces y me abrazas con más fuerza, y yo, te sujeto del hombro y lo muevo con un "no pasa nada, sigo aquí" mudo. Ya no dices "te quiero" precipitados, sabes que no sé que hacer con ellos, te limitas a un "me encantas" y a empujar tu cabeza contra mi pecho izquierdo como un gato callejero que ha encontrado quién le acaricie y le dé de comer. "El verano acaba de comenzar" me rapito, y sigo acariciándote la piel al compás de cada nota mientras se me llena el pecho. "¿En qué piensas?" preguntas con miedo. No pienso en nada, ¿por qué siempre me preguntáis en qué pienso justo en estos momentos?, siento. No quiero pensar, te explico, solo siento. Solo noto las yemas musicales de mis dedos recorrerte, solo sigo el ritmo que ha de seguir el amor, o lo que quiera que seamos u hagamos. No, no hay que pensar. Deja la cabeza para utilizarla cuando haga falta, no justamente ahora. Te cuento que soy experta en bloquear mis pensamientos cuando estoy con alguien en la cama, te cuento que soy experta en general, pero que en ese momento exactamente mi cabeza es capaz de vaciarse sola ya sin ningún esfuerzo, y que es fantástico dejarse llevar por las sensaciones. No te digo que si pensara, que lo haré pronto, en unas semanas como mucho, tú no estarías aquí. Creo que lo sabes igualmente, me repites constantemente el miedo que tienes, y no, yo nunca te digo que no debes tenerlo, siempre te digo "queda mucho verano por delante". Pasan cinco minutos más entre silencios, suspiros, manos haciendo mariposas, brazos unidos por vello magnético y besos de nieve. Nos posicionamos y nos fumamos un cigarro, y empiezas a contarme lo de siempre, lo de que soy, lo de que cuando me ves leyendo en el café, lo de la primera vez, lo de la última, lo de las frases de canciones y las frases que te inventas que parecen salidas de un libro de Moccia. Santo Dios, no es mi tipo para nada y aquí sigo, abrazándole, apiadándome y ¿por qué no? queriéndole. "¿Sabes? Tú eres especial, pero no especial como todas, especial como tú sola. Jamás había conocido una chica así, quisiera entrar en tu cabeza y tu corazón". "¿Sabes? Todos somos especiales a nuestra manera, tú lo eres, los demás lo son, y a miradas como la tuya sobre la mía todo es exagerado. Nunca encontrarás a una persona a la que muerdas que no sea tan sumamente especial para ti como lo soy yo en estos momentos. Además, soy de las que nadie recomienda, como la canción que cantabas el día que nos conocimos". "Me encantas" y que tienes miedo otra vez. Pienso que has entrado en mi bucle, en el que yo me sumerjo cada dos por tres con imposibles o personas que sé que son imposibles. Amamos la imposibilidad. El amor platónico. Y te compadezco. Y no sé cuándo ni como te voy a decir "aún queda mucho verano por delante, y no es nuestro plural". Sabes que pronto vendrá mi amor de verano de varios años atrás hasta éste. Y tienes la esperanza de que te elija. Pero yo siempre elegiré lo que no me convenga, y tú, tú me quieres demasiado.

4.6.15

Borrar

Presione borrar y borre sus horas en la oscuridad y los miles de cigarrillos fumados antes de que un rayo le partiera el alma y decidiera dar un paso   al más inmenso vacío. Presione Supr y suprima el mensaje que nunca se envió diciendo "venga va, unas cervezas", vamos a abrir los brazos y hacer como que volamos más allá, más allá de la soga que aún no te ahoga. Que el exilio es el olvido de los que nunca olvidamos, y hay tantas formas de llegar a él. Hay tantas pamplinas absurdas de las que descorcharnos en risas, de atragantarnos con el humo mientras las pataditas al suelo rompen el cimiento levantando ventanas con vistas a futuros mejores y factibles. Que los años son pocos y lo de romperse da tanto miedo, qué valor se necesita entre la incomprensión y la búsqueda de una vida diferente a la hora de llegar a casa por las noches. Qué jodido ser una mitad sangrante mientras se busca entre pedazos de vidrios rotos trocitos que conformen la otra mitad. Qué bonito, delicado y qué inmensamente cruel lo de la soledad martilleando el pecho medio vacío que se seca, medio lleno que se desparrama. No lo sé, sí lo sé. No lo sé. Pero ¿y ahora? ¿Es ese tu mundo? ¿Hay justicia? ¿Te responden a los mensajes diciendo que sí? ¿que vamos a echar un polvo salvaje esta noche antes de que tan siquiera te plantees que en otro lugar se puede? ¿La gente mira como tú? ¿se ríen contigo? ¿es allí más bella la soledad? ¿menos dura? Tenía prohibido ver los telediarios porque lloraba, no hacen falta telediarios hoy. Venga va, vamos a pulsar el botón de borrar y cuéntamelo todo, hay gente en cola para escucharte, suplicando y hablándote en silencio para que te tomes una última e intentar convencerte de que sean muchas, muchas más. Pero no, no hay botón. Dicen que si deseas muy fuerte algo, se cumple, pero el transcurso del tiempo y algunas decisiones tomadas no se consiguen extirpar ni con miles de llantos de angelitos gritando desesperados "yo creo, si creo en las hadas". Cierro los ojos con fuerza, y quiero contestar a ese mensaje incoherente, y que el "a ver si nos vemos" que no contesté hubiera sido contestado. Quizás estaba ya todo apostado y mandabas SOS a cuerpos desconocidos. Quizás haya tantos quizás aquí como los había en tu cabeza. Pero reivindico el derecho a darle cuerda al reloj hacia atrás por mi y por todxs lxs que no pueden creer, ni hablar, ni tentar a la realidad.
Presione el botón supr para súbitamente retroceder en el tiempo dos semanas y que no estalle la bomba de los remordimientos, y la impotencia que sé que tienes, que sé que tenemos, en estas nuevas noches   sin él (estuviera o no en las anteriores). Una suma de vacíos inconcebibles. 

29.12.14

La idolatría que sentimos es inocente y pura, dentro de todo lo puros e inocentes que podemos ser.

Somos hijos de la noche sin talento como muchos otros lo fueron, con nuestras litronas derramadas sobre nuestro porvenir, arrugas falsas en nuestra mirada, tiritas usadas en las conversaciones que somos capaces de entablar entre la muchedumbre y mucha, mucha cara partida entre lo que querríamos ser y lo que seguramente nunca seremos.

Y perdónennos si les molestamos, ustedes que son capaces de versar la existencia, ustedes que juegan a  encontrar la palabra perfecta y lo consiguen una de cada tres veces, ustedes que saben tanto de romperse que nos enseñan como nos estrellaremos y como sabremos levantarnos para acabar de nuevo mordiendo el polvo y los polvorones en domingos de diciembre.

Perdónennos si nos aparecemos borrachos con grietas en la coherencia y balbuceando incongruencias sobre cosas que no importan lo bastante.
 Perdón. Perdón, mil perdones por no poder expresar lo que quiero que entiendan con la facilidad que ustedes tendrían de escribirlo.

Solo, solo eso. Somos hijos de la noche y del paroxismo, y el simple hecho de poder observar su mortalidad nos tranquiliza. El simple hecho de tocar de lejos el talento que no nos fue dado. Todo esto que es como llamar a distancia a un vendedor ambulante de toque de gracia.

Perdonen de nuevo. La veintena nos tiene removidos y como ustedes hicieron; nos apresuramos para tropezarnos los antes posible y poder decir

"sé lo que esos versos querían decir".


21.12.14

Miró el reloj hasta que se hizo tarde.

Soy una simple mosca, bueno realmente no creo ser una simple mosca, mi complejidad podría asustaros, puedo superar intelectualmente a un 60% de la población española, o al menos a un 60% de la población española que he llegado a conocer. Por no hablar de las demás moscas, pocas moscas he conocido capaces de reflexionar sobre la existencia o tan siquiera de una mínima reflexión. Desde huevo mi madre sabía que sería especial, por lo tanto me soltó en casa de la niña. La niña no es una niña, ni yo supongo que soy una mosca. Debo de ser una mutación, quizás mi madre era más exquisita que las demás moscardonas a la hora de seleccionar su macho alfa, quizás mi padre no era tan siquiera un moscón y yo salí una mosca híbrida en todos los sentidos. 
En fin, que nací y enseguida fui capaz de volar más alto que las demás, de no quedarme dándole vueltas a una mierda ni succionar de los contenedores. Por eso decidí quedarme a vivir en casa de la niña y cuando nadie me viera irme a las sobras de los exquisitos manjares de su mamá. Ese a pàrte del cariño a la criatura fue el principal motivo de mi selectiva vida sedentaria.
Desde pequeña, la niña. como yo, fue una niña muy especial, capacitada de una inteligencia emocional sobrenatural y una viveza e inquietudes que sobrepasaban las de los demás de su especie a su edad, incluso a muchas otras edades.

La niña lloraba mucho al principio, luego dejó de llorar. La niña era algo caprichosa de pequeña, pronto dejó de serlo. Sus padres siempre andaban preocupados por la pequeña, su entereza y su falta o exceso de palabra. Tenía una mirada de cortina que expresaba normalmente la brisa de un atardecer en el Mar Menor, que era el paisaje más explotado de todos a sus ojos verano tras verano.

La cosa es que pasa lo de siempre, la niña va creciendo, y tú la amas, porque es una niña, pero luego se vuelve revoltosa y no sabes como actuar ante sus errores, ante sus adolescentes escapadas, a verla hundirse en su propio hoyo. Y claro, la niña llora sin derramar una sola lágrima y sabe lo que está haciendo mal y tú quisieras consolarla pero eres la mosca que duerme en su casa de muñecas y luego encima de las fotos con sus amigas y más tarde entre los libros o los vértices de los cuadros. La ves crecer y ves que  sigue nollorando mucho. Y tú te posas sobre ella y no te hace nada. Quizás un gesto para que te vayas. Nunca mata moscas, las aleja. Llegas a intuir que es lo que está aprendiendo a hacer con las personas también.

La mujer que se cree mujer llora. La mujer está vacía La mujer tiene miedo y se ha propuesto hacer un trato consigo misma. Tienes cinco años de margen. En esos cinco años harás lo que has de hacer. Serás incorregible y cambiarás tu vida. Si no lo haces, son cinco años. Nunca pensó que llegaría a ser una señora, por lo tanto la niña que se cree mujer y que no se ve capaz de aguantarse las voces raras de su cabeza que le dicen: "Hay agujero en tu cabeza" firma su contrato. Y si en cinco años no ha cambiado y no es una verdadera persona con estudios y trabajo la mujer se irá y de verdad que jamás llegará a ser una señora.

La niña está triste y la mujer y señora también.

La niña dice que son 5 años a partir del día 1 del año 2015. Si en el 2020 nada ha cambiado nada cambiará.

Y firma.

Y yo que soy una mosca me froto las patitas y juro que he creído en ella muchas veces, y después, no he creído en ella ni una sola vez más. Pero que hoy, hoy creo. Por que si no se cree, no hay manera de darle un continuará. 

Y si no, pues mejor que no continúe.

La niña es una mujer, parece, pero yo creo que se ha quedado mirando el reloj hasta demasiado tarde. Y se ha saltado demasiados pasos y edades. Y ojalá no sea tarde. Por que soy una mosca con cinco años de vida más.

27.11.14

Nos mentimos de nuevo. El mundo sigue girando y acabamos en la misma cama creyendo que nosotros también lo haremos. Parece más sencillo besarse en busca de palabras que hablar, y lo es. Parece más sencillo chuparse que acariciarse, y lo es. Pero todo falla como ha de follar, y yo me obligo a sacarme de dentro los kilos que cogen los días a base de teclear en el ordenador, y ver si mis dedos van deshaciéndose de algunas calorías de este sobrepeso etéreo. Pasamos del prólogo a la última página y nos ahorramos el buscarnos las 7 diferencias en el libro equivocado. Mi risa es puro nerviosismo cuando no quiero y me pongo alitas de pollo en el costillar.

Qué bonito esto de equivocarse. Después, digo, después será.
Ahora es un escalón más.

Qué dulce eres, me dices por cumplir, qué coñazo, no nos decimos por la misma razón.

6.11.14

Un muro en blanco para reinventarse, escenario nuevo a la escritura, al desgarro de palabras catastróficasfluídas que se aburren de esconderse tras la caja del bumbumaquemesalgo. Recuerdo gestos esporádicos y autocontrol al precipicio de ilusiones concebidas, también ese cartucho lleno de balas de esperanzadora esperanza -que te quiero verde-, que nunca termina de vaciarse. ¿De cuántas balas estamos formados? ¿Cuál es el número exacto? Debe de haber un
número exacto. Pero eso de las divisiones, que hay quien las gasta de golpe (balazón) y quien se niega a pampam a diestro y siniestro. Luego invierno en un solo día, época de los cuchillos. Desde dentro te abres el estómago en craaaagggccccc y das de primer plato tus tripas a los clientes del Tapeos Club.
También te creen jajajejejiji, ¡ai, descarada! y no es ni interés propioajeno ni tiempo de dar explicaciones y decir que cry a river de sonrisas e impertinencias.

-¿Dónde nos habéis metido?
-Donde queríais estar, ¿No?
-Ah. Sí, gracias. Pero sobra la misma falta de siempre.

24.9.14

Vuelvo, vuelvo.

Estoy. He vuelto.

No Bea, tú nunca vuelves, tú siempre vas.

Pero aquí estoy, en la habitación a la que renuncié hace tantos años, en la habitación que cambié por una habitación en el piso superior, un cuarto que cambié más tarde por un cuarto en la ciudad, y más tarde, por último por otra habitación en un país extranjero.

Y ahora he vuelto a ella. A la primera. Mis peluches siguen aquí esperándome.

Que lo primero que he hecho ha sido subirme al tejado con el mismo miedo a ser juzgada como cuando era una niña. Lo primero que he hecho ha sido alejarme del mundo y ser más extranjera de lo que he sido en Irlanda. Recapitulemos.

Soy una mujer con un corazón roto. Nada más llegar a Irlanda mi niña de 6 años a la que cuidaba me lo dijo: "Beatrice, my mum and I are thinking that someone broked your feelings and your heart, and now you are here about that". Que eso te lo diga una niña de seis años -miento, entonces tenía 5- te hace darte cuenta de que es más cierto de lo que pensabas. Que tu mirada, tu forma de ser, tú, eres un corazón roto a cada paso que das. ¿Disfrutar de la experiencia? Millones.
Como quisiera ahora mismo a mi pequeña de 4 años abrazándome fuerte y diciéndome que me quiere, que nunca me vaya y la deje sola... rompo mi promesa. Tú que tan yo serás. Tú de quien tanto me compadezco. Cuatro años y tu futuro está marcado con una cruz de fuego en tu corazón por amar tan incondicionalmente.

El amor que un niño te da es el más real. Ellos no mienten si no les gustas. Si no les gustas no les gustas. Si te quieren, te quieren, No fingen que te quieren más de lo que lo hacen, porque no buscan más de tí que a ti misma. Y yo no sé. Mataría a todos los adultos del planeta por recobrar la inocencia.
No. No quiero dejaros pequeñas, perdonadme por esto.

He conocido a personas maravillosas, he intentado disfrutar del sexo fugazmente y he acabado siendo la mejor amiga de esa persona, apoyándola a volver con su anterior pareja e intentarlo, intentar que crea en lo que me ha matado, demostrándome una vez más que es imposible para mí el sexo sin ese componente afectivo tan grande que necesito.

Me he enamorado de amigas, de niños, de padres y de madres, de camareros y camareras mirando a la puerta, de ancianos buscando el infinito en el fondo de un vaso. Me he enamorado de mis 4 perros y mi gato, de las vacas y los caballos que me rodeaban, de la vida sin internet y móvil ilimitados, de los paseos en bicicleta que nunca sabes como pueden acabar sin tus frenos.

Volveré. Volveré.

¿Pero como hacer? ¿Cómo? ¿Cómo vivir allí sin mi independencia? ¿Cómo vivir sabiendo que una de las personas a las que más quieres en esta vida puede irse de este mundo pensando que no le quieres?

-No me quieres. No estás aquí. Me has olvidado.

-Está peor. Creo que está perdiendo algo la cabeza. Me pregunta siempre por ti. Se nota. Con 85 años la operación será complicada, pero la recuperación será lo peor. Que no es una tonteria, es un cáncer.

No dormía. Volvía al insomnio español, ese de las 4, de las 4.10, de las 4.47, de las 5.30, de las 6. Pesadillas. Angustia. Soledad. Miedo. Inseguridad. Hora de trabajar.

Todo lo haces mal, siempre todo lo haces mal Bea, siempre. Date un respiro mujer, eres humana.

-Vales mucho, no dejes que nadie pase nunca por encima de tí. Nunca. Deja de tragar y empieza a escupir.

Si escupo me hundo en mi salivazo hostias. Que mi religión son las personas por más que me cague en todo y deseara lo contrario.

Soy una extranjera. Siento a mareas y me seco en el trato. Cada paso lo doy con miedo a la decepción, a decepcionar, a caerme de nuevo.

Y yo me he caído tanto que hubiera deseado nunca levantarme. Y he perdido el miedo a ello.

-Eres la persona más feliz que conozco. Siempre con esa sonrisa.

-"Recomiendo a Beatriz para cualquier trabajo con su capacidad de adaptación a cualquier situación con una sonrisa en la boca y su amabilidad".

Que os jodan. Eso es lo que me mata. Pero lo que soy también. Jamás podría cambiarlo.
Que me jodan. Un mundo de un juguete. En fin. Eso es lo que tiene el soñar.

Me gusta caminar por la calle e imaginar los objetos inanimados recobrar vida, a las personas cruzándose y bailando, besándose, invitándome a un vuelo entre las nubes. Imagino, sueño, y luego nada. En serio, luego nada. Me gusta.

Y aquí estoy. Noticias. Nadie quería decirmelo. Todo el mundo te vio con ella a la semana de dejarlo, y nadie me lo quiso decir. Nadie. ¿Tanto, tanto sabíais de mi? ¿Y si me lo cruzo ahora? No, no estaba preparada para volver. Y joder, mierda. Que asco. Claro, son muchos años, el primero, todos lo sabéis, toda persona a la que he querido y me ha querido lo sabe. Y no queríais más de mi que lo mejor. Ignorancia en esos momentos. Frágil. Frágil. Me he desnudado sin quererlo, no recuerdo haberlo hecho, pero ahora todo el mundo sabe que me he andando sin andrajos en mi cuerpo por la calle y que me avergüenzo de ello. La vez que más he callado y parece que he estado gritando a voces. Hasta alguien con quien tenía un mal trato por decirlo de alguna manera dijo que le parecía un agravio ante mi persona. Pero nadie es nadie para juzgar a nadie. Y yo me retracto. Y te deseo que no te vaya bien porque tengo motivos, los demás que te dejen en paz, pero sabes que me merezco desearte lejos de mi vida para siempre. Y sabes que lo merezco.


Ahora aquí. De nuevo. Hay que tomarse las cosas con filosofia. Vas a salir, y vas a ser la misma chica feliz de entonces, no te va a dar miedo relacionarte con nadie. Si quieres callar callarás, si quieres quedarte en casa te quedarás, si quieres salir saldrás. Nadie va a ser superior a ti como tampoco inferior, vas a ser y punto. Sabrás tus limitaciones, tus puntos débiles, tus miedos, pero te acomodarás a ellos y no te afectará que la gente los perciba. Serás.

Já.

He vuelto. Quiero volver. Siempre querré volver.
¿Y si me hubiera arriesgado con él? ¿Y si de verdad me quería? ¿Y si hubiera renunciado a la gran X de mi vida por él? No, no, había un muro. Nunca sabrás. ¿Acaso querrías saberlo? Forzar no es lo tuyo y era forzar a cada segundo. Te forzabas por conocer algo que estaba fuera del alcance de tus manos, y corazón. ¡ES TU CULPA! ¡POR QUÉ NO ME RETUVISTE! ¿Por qué dejaste que ese hijo de puta me destrozara? Ahora a ver quien vuelve a creer. A ver quién.

Y tú de tan cerca y tan lejos que estabas ahí. Un par de correos electrónicos y no sabrás que he vuelto, y esta vez no me cruzaré contigo por Murcia.
Y esta vez se acabó el buscar y el encontrar. Esta vez vivo para mi, la que nunca ha sabido vivir sin.

Cásparas.

Que noche más rara, en casa antes de tiempo y en 6 horas echando currículums para intentar comerme las lentejas y dejar vacio el tarro.

No quiero caer de nuevo en mi abismo. Tuve tanto miedo.
No me dejes caer YO. Agárrate a tí YO. Aprende por tí YO. Espera de tí YO. Enamórate de tí YO.
Haz algo por tí y solo por tí YO. Empieza a pensar en tí YO.

Siento tanto que parece que no siento.

Y no, no soy feliz. Pero soy feliz. O algo.

Siempre todo acaba con un o algo.





26.8.14


Pues sí, te vas a acordar de mí.
Lo quieras o no seremos un sueño destruido por el que yo luché y tú temblaste.
Un sueño que quizás construí yo sola pero en el que tú habitaste desorientado y con una sonrisa en tu boca y una erección en tu pantalón. Que te caías y te encantaba que yo estuviera debajo para soportar todo tu peso y tu rabia desembocándose en mi vientre. Y sí, te vas a acordar de mí porque te fuiste muerto de miedo por perderme y me perdiste. Porque estás a tal distancia de mis tobillos que ni te crees que pudieras tener la oportunidad de besarlos en algún momento de tu vida. Y yo sonrío con esa típica mueca de quien lo sabe todo viéndote marchar a tí y a todo lo que un día construí a tu alrededor. Las casas que se construyen a distancia y dentro de la ilusión, fuera de toda racionalidad ,son casas que hasta la hormiga que se posaba en el lomo del lobo del cuento de los tres cerditos podría derrumbar con un estornudo. Y yo me alegro de haberte tenido después de tantos sueños que forjé desde la adolescencia, para poder dar el paso que suplanta a ese amor adolescente por el amor real y la dignidad propia.
Cariño, eres un gilipoyas integral, y te dejé pasar sobre mí tantas veces en tan poco tiempo que me alegro de que hayas ido, te mando un escupitajo para que te salves un poco de toda la mierda que cagas y rodea a los demás. Ojalá no seas tú, y que los sueños que tantas veces pedí a las estrellas fugaces durante tantos años los recoja un tio con un poco más de cabecita que tú.

Muacs.

6.8.14

Advertencia.


En realidad no soy esto. Solo para que lo sepáis.
Solo soy una parte valiente. O acojonada. O algo.

Tampoco escribo. Solo escribo. Así que dejarse los juicios para quien lo haga.

Cabrón.

Cabrón, maldito cabrón.
Se me ha formado un hueco en el lado izquierdo del pecho que necesita llenarse con tus palabras. Y tú, cabronazo. Tú has escrito un libro demasiado corto. Te escribiría en cada pausa de tu poemarío, justo ahí donde dejas dos páginas en blanco para follarse la cabeza o que te de tiempo de ir a comprar una espeta y volarte los sesos ahí. Ahí, sí, justo ahí, en ese espacio-temporal blanco, ahí te escribiría: Quiero follarte hasta el alma. Cabronazo.
No te voy a decir que no quiero nada, lo quiero todo, quiero un poema tuyo para mí y para siempre, y lo quiero ahora.
Cabrón. Cabronazo.

Si aparecieras aquí ahora mismo. Si llamases a mi puerta... no sé, ¿besarte o abofetearte?

-Cabrón. Cabronazo -¡Plas!- y ahora desnúdate y fóllame que necesito que me abraces mientras me duermo desnuda, y el protocolo, es el protocolo.

De viajar y de ti que no eres nadie si no yo insegura. O algo que quiere ser algo o dejar de serlo.

Además, resulta que Roma tiene tu nombre en mi mapa. Que vamos, que se puede quedar lejos y tal, pero en todo caso tú careces de pasaporte y yo paso de fiarme de tu identidad.
¿Por qué?
Pregunta a los seguratas del aeropuerto. 

-

Las parábolas de los ojos en los trenes las escribo yo.

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¿Cuántas clases de pavimentos has hecho construir bajo tus pies para cuando caigas herido?
Qué tierno tú tan en la madurez cuando no tienes ni puta idea de nada.


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-¿De dónde vienes?
Le preguntó la extranjera al nativo.

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Las mujeres con instinto maternal desde jóvenes. Los hombres tan niños hasta que mueren.

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Te enhebras a la perfección en mí. Tu aguja es de la medida justa para tejerme la piel.

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El amor se estudia mejor a lontonanza. Pero los críticos de arte no tienen ni puta idea si les sacas de su estilo.

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Daría todo lo que sé por la mitad de lo que ignoro, pero yo elijo que mitad.

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Me siento como una frase de Maldita Nerea entre un Nocturno de Chopin.
Basura.

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Antes de coger un avión, desde el aeropuerto, me gusta mirar los aviones despegando y elevándose en el aire para desaparecer en la nada. Me gusta también imaginarme allí arriba desde aquí abajo, y verme volar.
Porque es distinto el volar a el imaginarte volando, y claro; eso las azafatas de Ryanair no lo sabían.

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Y desde el avión hacer el pinball en las nubes. O tumbarse a tomar el sol en el ala de éste, cambiar la pegatina de Ryanair por la de "Impertinencia".
Yo soy de las que sonríen si se sientan junto a una ventana. Siempre y cuando no llueva. Desde arriba la lluvia no se ve.


Ya, pero es que yo no quiero hablarte de mí.
Quiero hablarte de nosotros.

11.7.14

Escupe.

Háblame de tu silencio inmediato,
de tus caricias urgentes,
de tu mirada perdida en los parques
en los que ya no puedes jugar
y te trastornan a tí, espectador de la vida.
Háblame de tus palabras
pejagosas y estancadas en la cloaca
de esos oscuros pensamientos tuyos
que jamás limpias del todo.
Háblame de tus inseguridades, de tu precipicio
instinto sexual revelador del amor
a lo finito y doloroso como Coronas de Cristos.
¿De qué aventuras, explorador, huyes?
¿Qué Nuevo Mundo esperas ahí sentado?
Tienes el romance atragantado en la garganta,
y cuando crees que puedes escupirlo
alguien se ha llevado la caja clinex
y prefieres correrte en un calcetín usado
para dejarlo seco, duro e inservible.

Pídeme que vuelva y escúpeme a los ojos
antes de que sea la hora de pirarse del todo.
Expulsa de tu boca lo que sólo expulsas de tu polla.
Pero esta vez hazlo a tiempo.

10.7.14

Naturalidad.

Se perdió en el horizonte de la memoria intentando recordar el momento exacto en el que sus gestos se volvieron mecánicos y forzosos, oxidados entre la naturalidad que siempre le había envuelto, ¿porque esa naturalidad existió, no?
Tuvo que haber existido, fuera de los hinchados espejos de cobardía también recuerda la levedad de sus pasos, el movimiento de pelo natural, las miradas a los ojos con la facilidad de meterse una patata frita a la boca. Tuvo que haber existido... No puede ser inventado.
La gente se mueve, ¿tendrán ese miedo también? ¿Sabrán a qué se debe? ¿Les importará lo más mínimo? ¿Serán capaces de descubrirme? ¿Me verán como un pelo en la sopa al que nadie hace mención por compasión al cocinero? ¿Cuándo empezó a fingirse? Es más, ¿cuándo fue capaz de no fingirse?
Ni los petas sentaban mal en los buenos tiempos.
Quizás siempre haya sido el canto de una moneda dejándose caer hacia donde no tiene más remedio de caer.
Quizás sea feliz de verdad, a veces, incluso cuando finge serlo.

Quizás todo consista en aceptarse; aunque se tengan 6 dedos en cada mano.