Y esque yo...

A veces me escondo... ¡Otras salgo aguerrida!

4.2.17

¿Hablamos de literatura?



Hay veces que estoy leyendo un libro que me encanta, pero poco a poco empieza a hacerse más y más difícil de terminar, me cuesta mucho más concentrarme y disfrutarlo, hasta que llego a un punto en el que no me veo capaz de acabarlo.

Yo, al menos, soy de esas personas que no sabe dejar los libros a medias, me es de un esfuerzo desorbitante el rendirme, cerrarlo y dejarlo en la estantería como un fracaso; muchísimo más que terminar de leerlo y desecharlo como una mala lectura o una lectura que se me ha quedado demasiado grande (que también pasa).
Esto ocurre sobre todo si es un libro que ha creado en mí muchas expectativas iniciales y que creo que de veras lo merece, porras, tengo que luchar por él hasta el último momento, aún sabiendo que está retrasando todas las demás lecturas que esperan impacientes para maravillarme.
Pero a veces, solo a veces, y mirad que solo me ha pasado una vez, hay libros a los que les das muchas oportunidades y nunca cumplen lo prometido, y sin quererlo, odiando hacerlo, debes deshacerte de ellos con rabia y dolor. Te culpas y sabes que quizás deberías haberte esforzado más en algunos puntos de su lectura, pero llega un momento en que es el libro el que te echa, y tú sabes, que de alguna manera, tienes que dar las gracias porque lo único que consigue es estancarte y dolerte, y que esos párrafos a los que no has prestado tanta atención es porque idénticos, te han defraudado ya anteriormente. Pero pasa, joder.
Hay libros que no son para mí, y la verdad, otra cosa no sé, pero buena lectora me considero, ahora tengo que empezar a quererme más y leer solo lo que me haga feliz. Tú no puedes hacer bueno a tu criterio un libro por más que te empecines en seguirlo si ese libro no es para ti. Y tú no tienes la culpa, el libro tampoco, simplemente pasa.
Hay mucha mierda y mucha maravilla encerrada en la literatura, y según la clase de lector o lectora que seas -y el momento de tu vida por el que estés paseando-, lo que es mierda puede ser una maravilla, y lo que es una maravilla puede ser una grandísima y puta mierda. Pero la literatura nunca morirá y siempre habrá algo nuevo que te sorprenda.


`Pues lo mismo pasa con el amor.