Y esque yo...

A veces me escondo... ¡Otras salgo aguerrida!

6.8.14

De viajar y de ti que no eres nadie si no yo insegura. O algo que quiere ser algo o dejar de serlo.

Además, resulta que Roma tiene tu nombre en mi mapa. Que vamos, que se puede quedar lejos y tal, pero en todo caso tú careces de pasaporte y yo paso de fiarme de tu identidad.
¿Por qué?
Pregunta a los seguratas del aeropuerto. 

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Las parábolas de los ojos en los trenes las escribo yo.

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¿Cuántas clases de pavimentos has hecho construir bajo tus pies para cuando caigas herido?
Qué tierno tú tan en la madurez cuando no tienes ni puta idea de nada.


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-¿De dónde vienes?
Le preguntó la extranjera al nativo.

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Las mujeres con instinto maternal desde jóvenes. Los hombres tan niños hasta que mueren.

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Te enhebras a la perfección en mí. Tu aguja es de la medida justa para tejerme la piel.

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El amor se estudia mejor a lontonanza. Pero los críticos de arte no tienen ni puta idea si les sacas de su estilo.

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Daría todo lo que sé por la mitad de lo que ignoro, pero yo elijo que mitad.

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Me siento como una frase de Maldita Nerea entre un Nocturno de Chopin.
Basura.

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Antes de coger un avión, desde el aeropuerto, me gusta mirar los aviones despegando y elevándose en el aire para desaparecer en la nada. Me gusta también imaginarme allí arriba desde aquí abajo, y verme volar.
Porque es distinto el volar a el imaginarte volando, y claro; eso las azafatas de Ryanair no lo sabían.

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Y desde el avión hacer el pinball en las nubes. O tumbarse a tomar el sol en el ala de éste, cambiar la pegatina de Ryanair por la de "Impertinencia".
Yo soy de las que sonríen si se sientan junto a una ventana. Siempre y cuando no llueva. Desde arriba la lluvia no se ve.


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