Háblame de tu silencio inmediato,
de tus caricias urgentes,
de tu mirada perdida en los parques
en los que ya no puedes jugar
y te trastornan a tí, espectador de la vida.
Háblame de tus palabras
pejagosas y estancadas en la cloaca
de esos oscuros pensamientos tuyos
que jamás limpias del todo.
Háblame de tus inseguridades, de tu precipicio
instinto sexual revelador del amor
a lo finito y doloroso como Coronas de Cristos.
¿De qué aventuras, explorador, huyes?
¿Qué Nuevo Mundo esperas ahí sentado?
Tienes el romance atragantado en la garganta,
y cuando crees que puedes escupirlo
alguien se ha llevado la caja clinex
y prefieres correrte en un calcetín usado
para dejarlo seco, duro e inservible.
Pídeme que vuelva y escúpeme a los ojos
antes de que sea la hora de pirarse del todo.
Expulsa de tu boca lo que sólo expulsas de tu polla.
Pero esta vez hazlo a tiempo.
de tus caricias urgentes,
de tu mirada perdida en los parques
en los que ya no puedes jugar
y te trastornan a tí, espectador de la vida.
Háblame de tus palabras
pejagosas y estancadas en la cloaca
de esos oscuros pensamientos tuyos
que jamás limpias del todo.
Háblame de tus inseguridades, de tu precipicio
instinto sexual revelador del amor
a lo finito y doloroso como Coronas de Cristos.
¿De qué aventuras, explorador, huyes?
¿Qué Nuevo Mundo esperas ahí sentado?
Tienes el romance atragantado en la garganta,
y cuando crees que puedes escupirlo
alguien se ha llevado la caja clinex
y prefieres correrte en un calcetín usado
para dejarlo seco, duro e inservible.
Pídeme que vuelva y escúpeme a los ojos
antes de que sea la hora de pirarse del todo.
Expulsa de tu boca lo que sólo expulsas de tu polla.
Pero esta vez hazlo a tiempo.
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