Son tantas las canciones que tengo ahora que te has ido. De la radio o de spotify, de anuncios, de sorpresa, joder, todo me recuerda a ti. Desde la noche que sabía que te irías, pasando por las noches que me suplicas que vaya, los días que pienso en volver a intentarlo, los días que he intentado convencerte de la vida, los que miramos tus muñecas como heridas pasadas, los que tengo miedo de no volver a verte.... Los días en que sé que no es posible, ya no. Es demasiado tarde.
Es duro decir adiós a la persona que más amas, porque no te quedan ya fuerzas para afrontar lo mismo una y otra vez. Cuando has dado tanto solo quedan migajas. Y sacar esa fuerza sobrenatural para salvarte todas esas noches en las que te quieres quitar la vida... darme toda esa responsabilidad... tú que me echaste de tu lado tantas veces por tus abismos. Es una situación enfermiza, pero ¿cómo dejar que muera el amor de tu vida? ¿Cómo salvarle si no te queda una sola esperanza en vosotros ya?
¿Por qué me das a mi la responsabilidad de ir por las noches en el coche a toda leche llorando del miedo por si no te voy a encontrar con pulso? ¿Por qué me haces luchar por convencerte en seguir viviendo o ir a buscar ayuda? ¿Por qué me llamas para decirme que que me vaya y deje que te mates?
No me quedan fuerzas.
De verdad.
No me quedan fuerzas.
Pero seguiré luchando por los dos, aunque esta vez no sea por nosotros.
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