Un muro en blanco para reinventarse, escenario nuevo a la escritura, al desgarro de palabras catastróficasfluídas que se aburren de esconderse tras la caja del bumbumaquemesalgo. Recuerdo gestos esporádicos y autocontrol al precipicio de ilusiones concebidas, también ese cartucho lleno de balas de esperanzadora esperanza -que te quiero verde-, que nunca termina de vaciarse. ¿De cuántas balas estamos formados? ¿Cuál es el número exacto? Debe de haber un
número exacto. Pero eso de las divisiones, que hay quien las gasta de golpe (balazón) y quien se niega a pampam a diestro y siniestro. Luego invierno en un solo día, época de los cuchillos. Desde dentro te abres el estómago en craaaagggccccc y das de primer plato tus tripas a los clientes del Tapeos Club.
También te creen jajajejejiji, ¡ai, descarada! y no es ni interés propioajeno ni tiempo de dar explicaciones y decir que cry a river de sonrisas e impertinencias.
-¿Dónde nos habéis metido?
-Donde queríais estar, ¿No?
-Ah. Sí, gracias. Pero sobra la misma falta de siempre.
número exacto. Pero eso de las divisiones, que hay quien las gasta de golpe (balazón) y quien se niega a pampam a diestro y siniestro. Luego invierno en un solo día, época de los cuchillos. Desde dentro te abres el estómago en craaaagggccccc y das de primer plato tus tripas a los clientes del Tapeos Club.
También te creen jajajejejiji, ¡ai, descarada! y no es ni interés propioajeno ni tiempo de dar explicaciones y decir que cry a river de sonrisas e impertinencias.
-¿Dónde nos habéis metido?
-Donde queríais estar, ¿No?
-Ah. Sí, gracias. Pero sobra la misma falta de siempre.
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