Y esque yo...

A veces me escondo... ¡Otras salgo aguerrida!

14.11.16

No hay día que me repita:

no, esto no es.
no, las palabras se desvanecen sin el acto.

Tú y tu tierna inmovilidad.

28.2.16

Me duele intentar exlicarme, intentar sacar un amor tan grande como el que tengo dentro.

31.1.16

No hay miedo. Fobias.    No hay pausas ni silencios incómodos.   No hay ninguna clase de duda.   No hay vergüenzas.       No hay enfados.       No hay celos.       No hay nadie más.      No hay carreras.    No hay posesión.        No hay suciedad.        No hay soledad.

Eres un todo.

3.1.16

Un nuevo año, una nueva vida

Todos estos cambios, todos tan de golpe, todos tan lentos, todos con una perspectiva sonriente. Vuelvo a ser feliz.
Será por el flequillo.
Será por el nuevo trabajo serio y digno. Cómodo.
Será por conducir con la música a toda hostia.
Será por hacer el bien cuando puedo.
Será por mi familia.
Será por mis amigos.
Será por mi pareja.
Será por el futuro.
Será por todo.
Será por mi.


Brindo.

1.12.15

Días raros

Hace tiempo que no escribo, realmente ¿he llegado a escribir alguna vez? Estos pequeños garabatos de diario cibernético no toman ninguna trayectoria ni forma definitiva, más o menos como yo. No estoy segura de que nada de lo expresado o que pueda expresar en un futuro sea real en mí misma, no consigo definirme de ninguna manera posible. Amo la literatura, y me consume el no ser capaz de crear nada. A quién quiero engañar. Ni siquiera lo intento. ¿Es por el miedo? ¿Es mi propia capacidad crítica? Está claro que no tengo las herramientas necesarias para dar forma a ninguna forma de arte, pero desde luego, sin insistencia y perseverancia eso será siempre un imposible. Sí, el problema esta ahí. No soy capaz de abrirme paso a la constancia y al empeño por algo. Nada me ha llamado nunca la atención lo suficiente como para esforzarme en ser buena en ese algo, y si lo ha hecho ha sido transitoriamente y ajena a una meta. El futuro es algo que va llegando, y yo nunca me he preparado para él, siempre me pilla por sorpresa.
¿Sabéis? Tengo mucho miedo a ser. Me aterra encontrarme y que no me guste. Esas pequeñas manías, esos impulsos irrefrenables, la histeria, el autoconvencimiento. No quiero verme sola en un futuro, pero tampoco puedo imaginarme el compartir un hogar, una habitación, una vida. Mi pareja actual me entiende en ocasiones, sabe cuando necesito estar sola y se marcha. Sabe que necesito un gran espacio para mis libros, mi música y mi estar. Pero ¿cuánto seré capaz de aguantar el fraccionarme a merced de otros en mi tiempo libre? ¿Volveré a salir corriendo en cuanto acabe la pasión y nos patee la rutina? Me gustaría pensar que soy capaz de tener una relación "normal". Que puedo amoldarme a alguien y hacerlo partícipe de mis días. Me gustaría que fuera él. Pero queda mucho por delante.
Los días pasan lento, son raros. Mi abuela, me consumo en cada paseo al baño, al sofá, a la cama. En cada cucharada que le doy de comida. En cada limpieza de culo. En cada pañal.
Soy la única de todxs lxs nietxs que lo hace. Supongo que porque está en mi casa y mi madre me necesita. Hemos acordado un sueldo para tener una excusa para poder quedarme en casa a ayudarle sin que ella se sienta mal por frenarme la vida. Volver a casa y ser presa de la muerte lenta de una de las personas a las que más quiero. Eso no tiene precio. Pero tampoco lo tendría verlo desde un cristal junto a la muerte de espíritu de mi madre. Entre dos todo es más fácil, incluso la enfermedad.

Son días raros, tengo tanto que contarme.. y sigo desordenada. Mi chico me habla, esta noche cogeré el coche e iré a verlo después de acostar a mi abuela. Mañana por la mañana estaré aquí de nuevo. Necesito una sobredosis de achuchones y planes futuros sin futuro.

Chao. Perdón por el desorden Bea, quizás cuando te encuentres no sea tan malo. Lo estás haciendo y lo sabes. Pero siempre corres más.

6.10.15

De repente algo, de repente alguien.

Los planes se van al garete, y vaya, no siempre es tan malo. Cojo el coche e investigo La Manga otoñal, investigo la ciudad fantasma (aún medio vacía) en general. Creo que nunca había llegado tan lejos, llevo toda mi vida veraneando en el mismo lugar y siempre me ha bastado la zona más cercana de playa a donde vivo y los lugares de cervezas y copas. Hago kilómetros quedándome con cada pequeño detalle, con cada pequeña zona de arena donde podría estar tirada mirando el famoso atardecer del mar menor. A lo lejos diviso El Lugar, un pequeño restaurante con decoración tropical abierto en pleno octubre. Está a pocos metros del mar, y hay mesitas que casi rozan la zona de playa. Podría ponerme a pensar en las leyes urbanísticas, la inmoralidad de toda La Manga en sí, pero vaya, hay café con vistas al pequeño charco, y exactamente, unos minutos después de aparcar confirmo que buena música de fondo para sacar mi libretita y mis libros y sumergirme en ellos. En fin. Qué maravillosa putada que los planes salgan mal a veces, pero qué bien salir a buscar nada, y encontrar los extractos perfectos, en el lugar idóneo, con la mirada indicada y la música apropiada, en los que ganar el tiempo no-ganado. Y claro, que no es solo éso, que qué bien también poder esperarte hasta que salgas de trabajar con la sonrisa presente y la expectativa de la futura, vaya. El mar no está hecho para las aglomeraciones veraniegas, creo, está hecho para esta noche de otoño.


2.7.15

Queda mucho verano por delante

Te acurrucas a mi lado, con la cabeza a la altura de mis pechos y tu brazo izquierdo rozando la soledad de mi vientre desnudo, mientras, tu mano aprieta con fuerza la cadera carnosa que esperas te consuele lo que no consuelan mis palabras. Aún sudamos y respiramos agitados después de nuestro viaje a SiempreJamás. Somos magnetismo en la cama, somos contorsionistas de los sentidos y sensaciones, domadores del placer. Hago dibujos con mis manos en tu pelo y cara con Satié de fondo. Tú te estremeces y me abrazas con más fuerza, y yo, te sujeto del hombro y lo muevo con un "no pasa nada, sigo aquí" mudo. Ya no dices "te quiero" precipitados, sabes que no sé que hacer con ellos, te limitas a un "me encantas" y a empujar tu cabeza contra mi pecho izquierdo como un gato callejero que ha encontrado quién le acaricie y le dé de comer. "El verano acaba de comenzar" me rapito, y sigo acariciándote la piel al compás de cada nota mientras se me llena el pecho. "¿En qué piensas?" preguntas con miedo. No pienso en nada, ¿por qué siempre me preguntáis en qué pienso justo en estos momentos?, siento. No quiero pensar, te explico, solo siento. Solo noto las yemas musicales de mis dedos recorrerte, solo sigo el ritmo que ha de seguir el amor, o lo que quiera que seamos u hagamos. No, no hay que pensar. Deja la cabeza para utilizarla cuando haga falta, no justamente ahora. Te cuento que soy experta en bloquear mis pensamientos cuando estoy con alguien en la cama, te cuento que soy experta en general, pero que en ese momento exactamente mi cabeza es capaz de vaciarse sola ya sin ningún esfuerzo, y que es fantástico dejarse llevar por las sensaciones. No te digo que si pensara, que lo haré pronto, en unas semanas como mucho, tú no estarías aquí. Creo que lo sabes igualmente, me repites constantemente el miedo que tienes, y no, yo nunca te digo que no debes tenerlo, siempre te digo "queda mucho verano por delante". Pasan cinco minutos más entre silencios, suspiros, manos haciendo mariposas, brazos unidos por vello magnético y besos de nieve. Nos posicionamos y nos fumamos un cigarro, y empiezas a contarme lo de siempre, lo de que soy, lo de que cuando me ves leyendo en el café, lo de la primera vez, lo de la última, lo de las frases de canciones y las frases que te inventas que parecen salidas de un libro de Moccia. Santo Dios, no es mi tipo para nada y aquí sigo, abrazándole, apiadándome y ¿por qué no? queriéndole. "¿Sabes? Tú eres especial, pero no especial como todas, especial como tú sola. Jamás había conocido una chica así, quisiera entrar en tu cabeza y tu corazón". "¿Sabes? Todos somos especiales a nuestra manera, tú lo eres, los demás lo son, y a miradas como la tuya sobre la mía todo es exagerado. Nunca encontrarás a una persona a la que muerdas que no sea tan sumamente especial para ti como lo soy yo en estos momentos. Además, soy de las que nadie recomienda, como la canción que cantabas el día que nos conocimos". "Me encantas" y que tienes miedo otra vez. Pienso que has entrado en mi bucle, en el que yo me sumerjo cada dos por tres con imposibles o personas que sé que son imposibles. Amamos la imposibilidad. El amor platónico. Y te compadezco. Y no sé cuándo ni como te voy a decir "aún queda mucho verano por delante, y no es nuestro plural". Sabes que pronto vendrá mi amor de verano de varios años atrás hasta éste. Y tienes la esperanza de que te elija. Pero yo siempre elegiré lo que no me convenga, y tú, tú me quieres demasiado.