Y esque yo...

A veces me escondo... ¡Otras salgo aguerrida!

14.5.12

Soledad

Mi cuerpo se subleva a tus dóciles caricias, se sobrecoge,
se sobrecoge ante tus insolentes yemas rozando cada uno de los más escondidos rincones de mi cuerpo,
tenues silencios que alteran hasta el más débil de mis sentidos,
amante incondicional; siempre tan presente como los poros de mi piel.

Te siento, me excito,
me hago tuya en cada uno de los suspiros que provocas anexionados a los consecutivos golpes de las manecillas de un reloj perdido y sobrecogido por el fulgor que desprendes.

Me seduces, me aferras, me llevas a un estado absoluto de sumisión...
Lo confieso, soy tuya, te amo de una forma verdadera e ingenua como sólo un niño puede amar.




¿Quién más que tú me cobijó cuando derramaron ríos de mis pestañas? ¿Quién me acarició en las noches de destierro? ¿Quién me amparó ante el miedo?
¿Quién alzó mis rocas caídas cuando mi montaña se derrumbaba? ¿Quién se ilusionó conmigo más que tú? ¿Quién me sacó sonrisas como un sacacorchos abre una botella?


Ligeros soplidos recorren mi delicado cuello cuando me haces merecedora de revivir memorias,
me ofreces el tierno manjar de las más inconfesables sonrisas.


Te sientas a mi lado cuando mi necesidad de silencio y reflexión lo requieren,
siempre apollando mis más duras decisiones, me miras como nadie jamás me ha mirado.
Observas; observas expectante como las emociones me invaden en el pasar de unas delicadas hojas de libros,
cómo mis pupilas se contraen y dilatan viendo cine
o como mi cuerpo tumbado y mis facciones de la cara mutan con una simple melodía.


Lo confieso, soy tuya...  Disfruto de ti cada milésima de segundo que te tengo.
Lo confieso... te amo soledad. Amo tus pequeñeces y sobretodo tu fiel manera de comprenderme.


(Bodriosrock)

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