Si cae la noche, si se han hecho más de las 4.00 no me busques.
Si amenaza la mañana, si el insomnio me amordaza, no me busques.
Si los nocturnos de Chopin ya arden, si Damien Rice ya desgarra, no me busques.
Estaré inmersa en mis latidos, estaré despedazando mis espectros, estaré perdida en el quebranto del compás más idiota de mis entrañas.
Seré plumaje del ruiseñor enfermo, amante de los bramidos del perdido, seré fuente seca.
Seré lo que nunca verás que soy si llega la noche, si tengo más ausencia que carencia, si mi cama pide a gritos un abrazo y mi corazón no da tregua.
Porque la oscuridad sabe bien de mis miedos, sabe bien de mis antojos, de mi amor y de mi desamor, de lo escondido y lo vivo, y saben que sé disimular los descuidos.
Búscame cuando llegue el nuevo día, cuando te vayas a quedar hasta el nuevo amanecer, cuando no necesite morir un rato.
Pero déjame morir de vez en cuando... que si no, no vivo.
Bodriosrock
Para algunos, el instante de introspección es tan necesario como el aire, necesitamos replegarnos en nuestro pensamiento o nuestra melancolía... y si esto nos falta, nos ahogamos... Me gusta como expresas esa necesidad, esa pequeña independencia anímica que repone las fuerzas para seguir compartiendo, para seguir viviendo. Un saludo.
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