Es noche de lámparas
de socarrón a la pupila
hirviendo, congeladas
manos y dedos que quiebran
la oscuridad de los focos
en una tierna calma muerta,
en una horrenda psicosis nerviosa,
me comerá la sombra de
quien desaparecí, de quien
fui o siempre, por qué no,
de quien anhelaré inútilmente
ardiendo encerrada ser.
Sigo la luz como me piden,
o como me amarran a no,
pero da igual, porque la luz
siempre, encendida y cegando,
apaga-se y tiembla todo lo que
alguna vez, de alguna manera quise ser.
Corro detrás de toda oscuridad,
y a esa sí, a esa sí que la alcanzo.
Soy.
Y esque yo...
A veces me escondo... ¡Otras salgo aguerrida!
19.1.17
14.11.16
31.1.16
3.1.16
Un nuevo año, una nueva vida
Todos estos cambios, todos tan de golpe, todos tan lentos, todos con una perspectiva sonriente. Vuelvo a ser feliz.
Será por el flequillo.
Será por el nuevo trabajo serio y digno. Cómodo.
Será por conducir con la música a toda hostia.
Será por hacer el bien cuando puedo.
Será por mi familia.
Será por mis amigos.
Será por mi pareja.
Será por el futuro.
Será por todo.
Será por mi.
Brindo.
1.12.15
Días raros
Hace tiempo que no escribo, realmente ¿he llegado a escribir alguna vez? Estos pequeños garabatos de diario cibernético no toman ninguna trayectoria ni forma definitiva, más o menos como yo. No estoy segura de que nada de lo expresado o que pueda expresar en un futuro sea real en mí misma, no consigo definirme de ninguna manera posible. Amo la literatura, y me consume el no ser capaz de crear nada. A quién quiero engañar. Ni siquiera lo intento. ¿Es por el miedo? ¿Es mi propia capacidad crítica? Está claro que no tengo las herramientas necesarias para dar forma a ninguna forma de arte, pero desde luego, sin insistencia y perseverancia eso será siempre un imposible. Sí, el problema esta ahí. No soy capaz de abrirme paso a la constancia y al empeño por algo. Nada me ha llamado nunca la atención lo suficiente como para esforzarme en ser buena en ese algo, y si lo ha hecho ha sido transitoriamente y ajena a una meta. El futuro es algo que va llegando, y yo nunca me he preparado para él, siempre me pilla por sorpresa.
¿Sabéis? Tengo mucho miedo a ser. Me aterra encontrarme y que no me guste. Esas pequeñas manías, esos impulsos irrefrenables, la histeria, el autoconvencimiento. No quiero verme sola en un futuro, pero tampoco puedo imaginarme el compartir un hogar, una habitación, una vida. Mi pareja actual me entiende en ocasiones, sabe cuando necesito estar sola y se marcha. Sabe que necesito un gran espacio para mis libros, mi música y mi estar. Pero ¿cuánto seré capaz de aguantar el fraccionarme a merced de otros en mi tiempo libre? ¿Volveré a salir corriendo en cuanto acabe la pasión y nos patee la rutina? Me gustaría pensar que soy capaz de tener una relación "normal". Que puedo amoldarme a alguien y hacerlo partícipe de mis días. Me gustaría que fuera él. Pero queda mucho por delante.
Los días pasan lento, son raros. Mi abuela, me consumo en cada paseo al baño, al sofá, a la cama. En cada cucharada que le doy de comida. En cada limpieza de culo. En cada pañal.
Soy la única de todxs lxs nietxs que lo hace. Supongo que porque está en mi casa y mi madre me necesita. Hemos acordado un sueldo para tener una excusa para poder quedarme en casa a ayudarle sin que ella se sienta mal por frenarme la vida. Volver a casa y ser presa de la muerte lenta de una de las personas a las que más quiero. Eso no tiene precio. Pero tampoco lo tendría verlo desde un cristal junto a la muerte de espíritu de mi madre. Entre dos todo es más fácil, incluso la enfermedad.
Son días raros, tengo tanto que contarme.. y sigo desordenada. Mi chico me habla, esta noche cogeré el coche e iré a verlo después de acostar a mi abuela. Mañana por la mañana estaré aquí de nuevo. Necesito una sobredosis de achuchones y planes futuros sin futuro.
Chao. Perdón por el desorden Bea, quizás cuando te encuentres no sea tan malo. Lo estás haciendo y lo sabes. Pero siempre corres más.
¿Sabéis? Tengo mucho miedo a ser. Me aterra encontrarme y que no me guste. Esas pequeñas manías, esos impulsos irrefrenables, la histeria, el autoconvencimiento. No quiero verme sola en un futuro, pero tampoco puedo imaginarme el compartir un hogar, una habitación, una vida. Mi pareja actual me entiende en ocasiones, sabe cuando necesito estar sola y se marcha. Sabe que necesito un gran espacio para mis libros, mi música y mi estar. Pero ¿cuánto seré capaz de aguantar el fraccionarme a merced de otros en mi tiempo libre? ¿Volveré a salir corriendo en cuanto acabe la pasión y nos patee la rutina? Me gustaría pensar que soy capaz de tener una relación "normal". Que puedo amoldarme a alguien y hacerlo partícipe de mis días. Me gustaría que fuera él. Pero queda mucho por delante.
Los días pasan lento, son raros. Mi abuela, me consumo en cada paseo al baño, al sofá, a la cama. En cada cucharada que le doy de comida. En cada limpieza de culo. En cada pañal.
Soy la única de todxs lxs nietxs que lo hace. Supongo que porque está en mi casa y mi madre me necesita. Hemos acordado un sueldo para tener una excusa para poder quedarme en casa a ayudarle sin que ella se sienta mal por frenarme la vida. Volver a casa y ser presa de la muerte lenta de una de las personas a las que más quiero. Eso no tiene precio. Pero tampoco lo tendría verlo desde un cristal junto a la muerte de espíritu de mi madre. Entre dos todo es más fácil, incluso la enfermedad.
Son días raros, tengo tanto que contarme.. y sigo desordenada. Mi chico me habla, esta noche cogeré el coche e iré a verlo después de acostar a mi abuela. Mañana por la mañana estaré aquí de nuevo. Necesito una sobredosis de achuchones y planes futuros sin futuro.
Chao. Perdón por el desorden Bea, quizás cuando te encuentres no sea tan malo. Lo estás haciendo y lo sabes. Pero siempre corres más.
6.10.15
De repente algo, de repente alguien.
Los planes se van al garete, y vaya, no siempre es tan malo. Cojo el coche e investigo La Manga otoñal, investigo la ciudad fantasma (aún medio vacía) en general. Creo que nunca había llegado tan lejos, llevo toda mi vida veraneando en el mismo lugar y siempre me ha bastado la zona más cercana de playa a donde vivo y los lugares de cervezas y copas. Hago kilómetros quedándome con cada pequeño detalle, con cada pequeña zona de arena donde podría estar tirada mirando el famoso atardecer del mar menor. A lo lejos diviso El Lugar, un pequeño restaurante con decoración tropical abierto en pleno octubre. Está a pocos metros del mar, y hay mesitas que casi rozan la zona de playa. Podría ponerme a pensar en las leyes urbanísticas, la inmoralidad de toda La Manga en sí, pero vaya, hay café con vistas al pequeño charco, y exactamente, unos minutos después de aparcar confirmo que buena música de fondo para sacar mi libretita y mis libros y sumergirme en ellos. En fin. Qué maravillosa putada que los planes salgan mal a veces, pero qué bien salir a buscar nada, y encontrar los extractos perfectos, en el lugar idóneo, con la mirada indicada y la música apropiada, en los que ganar el tiempo no-ganado. Y claro, que no es solo éso, que qué bien también poder esperarte hasta que salgas de trabajar con la sonrisa presente y la expectativa de la futura, vaya. El mar no está hecho para las aglomeraciones veraniegas, creo, está hecho para esta noche de otoño.
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