Y esque yo...

A veces me escondo... ¡Otras salgo aguerrida!

24.1.17

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¿Cuántos años hace ya que creé este blog y con qué propósito exactamente?
Era yo una adolescente que empezaba a leer libros algo más complejos de lo habitual (no todos, he de confesar que leí a Federico Moccia muy afanosamente también), sacaba las mejores notas en redacciones y creaciones de historietas desde el colegio y tenía 3 diarios completos y 6 sin terminar. Una niñata para ser sinceros, me saltaba las clases para irme -todo muy prematuramente- a) de cervezas, b) a pasar horas con el ordenador c) a tomar cafés, d) fugarme con mi (era yo la portadora del término) amante o e) a leer en algún portal cercano al instituto. Problemática pero educada, absentista pero con inquietudes, pasota pero con ideales y presencia en todos los actos políticos-sociales liberales.
¿Sabéis qué es lo peor? Que sigo siendo esa adolescente tonta, solo que con un ápice de responsabilidad encima. No me reprocho en exceso quién soy, de hecho respecto a valores y personalidad estoy bastante orgullosa de mí misma, pero mi vago perfeccionismo (por llamarlo de alguna manera) y mis incongruencias varias resuenan cada noche en mi cabeza como martillazos.
Es por eso que cuando pasa x tiempo vengo aquí, siempre sin saber con qué propósito, al igual que cuando decidí que estaría bien tener un blog y ponerle un nombre tan ridículo como "meditando con las flores". No quiero cambiarlo, y tampoco borrarlo. Quiero que crezca de alguna manera. Siempre me ha ayudado escribir, desde muy pequeña, pero haberme convertido en una lectora sagaz me ha ido achicando a la hora de expresarme ante el papel. Pareciéndome todo, incluso mis pensamientos, una falta de respeto a la escritura. Ya no es el qué dirán, es el qué diré.
He decidido intentarlo, intentar volver a hablarme y no solo en los momentos de confusión, si no cada día (no nos pasemos, no nos pasemos) porque es una necesidad urgente que solventar. Aún obligándome a no mirar atrás en cada línea. ¿Volvemos a hacer un diario Bea? Necesitas no hablar con nadie, necesitas escribirte. Y eso haremos.

19.1.17

Ser

Es noche de lámparas
de socarrón a la pupila
hirviendo,    congeladas
manos y dedos que quiebran
la oscuridad de los focos
en una tierna calma     muerta,
en una horrenda psicosis  nerviosa,

me comerá la sombra de
quien desaparecí, de quien
fui o siempre, por qué no,
de quien anhelaré inútilmente  
ardiendo encerrada       ser.

Sigo la luz como me piden,
o como me amarran a no,
pero da igual,    porque la luz
siempre, encendida y cegando,
apaga-se y tiembla todo lo que
alguna vez, de alguna manera quise   ser.

Corro detrás de toda oscuridad,
y a esa sí, a esa sí que la alcanzo.


Soy.

14.11.16

No hay día que me repita:

no, esto no es.
no, las palabras se desvanecen sin el acto.

Tú y tu tierna inmovilidad.

28.2.16

Me duele intentar exlicarme, intentar sacar un amor tan grande como el que tengo dentro.

31.1.16

No hay miedo. Fobias.    No hay pausas ni silencios incómodos.   No hay ninguna clase de duda.   No hay vergüenzas.       No hay enfados.       No hay celos.       No hay nadie más.      No hay carreras.    No hay posesión.        No hay suciedad.        No hay soledad.

Eres un todo.

3.1.16

Un nuevo año, una nueva vida

Todos estos cambios, todos tan de golpe, todos tan lentos, todos con una perspectiva sonriente. Vuelvo a ser feliz.
Será por el flequillo.
Será por el nuevo trabajo serio y digno. Cómodo.
Será por conducir con la música a toda hostia.
Será por hacer el bien cuando puedo.
Será por mi familia.
Será por mis amigos.
Será por mi pareja.
Será por el futuro.
Será por todo.
Será por mi.


Brindo.

1.12.15

Días raros

Hace tiempo que no escribo, realmente ¿he llegado a escribir alguna vez? Estos pequeños garabatos de diario cibernético no toman ninguna trayectoria ni forma definitiva, más o menos como yo. No estoy segura de que nada de lo expresado o que pueda expresar en un futuro sea real en mí misma, no consigo definirme de ninguna manera posible. Amo la literatura, y me consume el no ser capaz de crear nada. A quién quiero engañar. Ni siquiera lo intento. ¿Es por el miedo? ¿Es mi propia capacidad crítica? Está claro que no tengo las herramientas necesarias para dar forma a ninguna forma de arte, pero desde luego, sin insistencia y perseverancia eso será siempre un imposible. Sí, el problema esta ahí. No soy capaz de abrirme paso a la constancia y al empeño por algo. Nada me ha llamado nunca la atención lo suficiente como para esforzarme en ser buena en ese algo, y si lo ha hecho ha sido transitoriamente y ajena a una meta. El futuro es algo que va llegando, y yo nunca me he preparado para él, siempre me pilla por sorpresa.
¿Sabéis? Tengo mucho miedo a ser. Me aterra encontrarme y que no me guste. Esas pequeñas manías, esos impulsos irrefrenables, la histeria, el autoconvencimiento. No quiero verme sola en un futuro, pero tampoco puedo imaginarme el compartir un hogar, una habitación, una vida. Mi pareja actual me entiende en ocasiones, sabe cuando necesito estar sola y se marcha. Sabe que necesito un gran espacio para mis libros, mi música y mi estar. Pero ¿cuánto seré capaz de aguantar el fraccionarme a merced de otros en mi tiempo libre? ¿Volveré a salir corriendo en cuanto acabe la pasión y nos patee la rutina? Me gustaría pensar que soy capaz de tener una relación "normal". Que puedo amoldarme a alguien y hacerlo partícipe de mis días. Me gustaría que fuera él. Pero queda mucho por delante.
Los días pasan lento, son raros. Mi abuela, me consumo en cada paseo al baño, al sofá, a la cama. En cada cucharada que le doy de comida. En cada limpieza de culo. En cada pañal.
Soy la única de todxs lxs nietxs que lo hace. Supongo que porque está en mi casa y mi madre me necesita. Hemos acordado un sueldo para tener una excusa para poder quedarme en casa a ayudarle sin que ella se sienta mal por frenarme la vida. Volver a casa y ser presa de la muerte lenta de una de las personas a las que más quiero. Eso no tiene precio. Pero tampoco lo tendría verlo desde un cristal junto a la muerte de espíritu de mi madre. Entre dos todo es más fácil, incluso la enfermedad.

Son días raros, tengo tanto que contarme.. y sigo desordenada. Mi chico me habla, esta noche cogeré el coche e iré a verlo después de acostar a mi abuela. Mañana por la mañana estaré aquí de nuevo. Necesito una sobredosis de achuchones y planes futuros sin futuro.

Chao. Perdón por el desorden Bea, quizás cuando te encuentres no sea tan malo. Lo estás haciendo y lo sabes. Pero siempre corres más.