¿Qué le queda al suspiro? ¿Quién le espera? Si ha de esperar que sea en los huecos del futuro,
si ha de querer que sea como fue antaño, que las bocanadas de aire no desesperen al corazón donde cedieron los naufragios. Que los tobillos no desistan al huracán de caricias ni al temblor de los bramidos.
¿Qué le queda al saber? ¿Qué sabe además de su ignorancia? Como rostro que se consume ante el espejo por mirarse y no verse, como pájaro que se muda a lombriz, como lombriz que alza el vuelo desde las profundidades de la tierra sin alas, sin temor, profeta del amor sin pasión; o en su defecto con su exceso.
(Bodriosrock).
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