Anoche estuve leyendo poesía
en el techo de mi cuarto,
era sucia y arraigada
y en cada verso gritaba:
para, para, para esta noche pobre insensata.
Maldito libro inacabado,
maldito dolor de estómago,
la tela como siempre mal cortada
la lluvia muerta en la ventana:
sufre esta luna, sufre esta luna que mata.
Cantaban los cuervos
portadores de mal presagio;
que lo que no cura mata,
que quien cura muere
y lo que cura asesina en la mañana.
Es de suponer que me levanté,
trituré la poesía, evaporé la lluvia,
maté al condenado cuervo,
me deshice de la mañana del mañana
y después, perezosa, volví y me recosté a tu lado sobre la cama.
Bodriosrock
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