El espejo no devuelve un franco reflejo,
las mantas sobran en almas desnudas,
los mosquitos deberían picar más hondo,
los apuntes exigir más responsabilidad.
El flexo ilumina con demasiada fuerza
a la realidad; madre de la obnubilación,
las neuronas mueren entre los dedos
que no palpan más que punzantes vacíos,
¡Ay, que algo muere en mi en la noche!
algo que se parece a la ausencia del aire,
demasiado llena de gritos del silencio;
demasiado llena de verdades e infinitos.
Que nadie pare el tiempo ésta vez,
que me han dicho que amantes
anhelan éste segundo como vida
¡Díganles que esperen hasta mañana!
El temblor apenas agita agujas de reloj,
el temblor zarandea el indómito miedo,
yo azoto los pensamientos,
y quizás, sin querer,
¡Ay que suerte pues sería!
quizás pronto llegue un mejor día,
quizás ya no haya más noches malditas,
quizás el miedo muera de alegría.
Ríe ilusa, ríe de tus sueños que viven en el insomnio.
Bodriosrock
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