Pasan como aguardiente por la garganta rasgada
recuerdos de labios que son ausencia,
y que un día fueron viva llama quemando
una y otra vez el opaco velo de la resignación
empeñado en ser coraza de alimañas
o esperanzas.
Entes obligados a vivir en invernal clandestinidad,
partículas de cuerpos que ya no son cuerpos,
si no vagos recuerdos con un matiz color tristeza,
perdidos en el espacio tiempo de la independencia
dada por la soledad en noches
noches grises de pájaros negros.
Puñales de fría conformidad en forma de risas,
Maestros en el arte del incierto verbo prohibido,
Reunidos aquí hoy, destructivos y suicidas
Gritándome y revolviendo mis sesos con forma de:
“Haz algo para matarnos, que no queremos ser grises,
no tan grises como tu locura nos pinta.
No tan grises como tú."
Que plomiza se hace esta orgía de autodesprecio en mi cama.
Vosotros que pensabais que yo era de arcoíris.
Bodriosrock
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