Lamento no besarte todas las noches,
y con esos besos destrozarte los pulmones,
lamento no taparte con mis tristezas
haciendo del frío, el hielo insoportable.
Siento que nuestros años no se den la mano,
para celebrar que avanzan mientras nosotros
nos hundimos en el fango del silencio de agujas.
Lamento que mi miedo haya impedido
tus rabietas por mi irresponsabilidad constante,
tus fueras de control por mis evasivas,
nuestros brazos cruzados por orgullosos.
Siento de veras que no me des ese beso
rechazado por niña caprichosa enfadada,
que no me supliques que te entienda
cuando te entienda y tú no puedas entenderme a mí.
Lamento las noches de borrachera que
no tendrás que aguantar sujetándome el pelo
mientras recuerdo a antiguos amores
aún jurándote que eres tú el único "hoy".
Que sí, que lo siento, cuando no te enceles
por mi sociabilidad inestable y el amigo que
tanto me abraza, también al que me follé y con
el que río a carcajada y tan raramente me llevo bien.
Lamento no haberme abierto,
no haber podido amarte aún a
pesar de mi deseo por haberlo hecho.
Sé lo que pierdo, pero mira,
igual deberías darme las gracias
por lo que tú perderás.
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