Y esque yo...
A veces me escondo... ¡Otras salgo aguerrida!
27.3.14
Blues, jazz, soul y genialidades.
Spotify abierto, se reproduce la lista perfecta para un miércoles de madrugada, enciendo un cigarro, exhalo y hecho el humo. Lo sigo echando.
Una guitarra blusera está sonando.
...
...Wes Montgomery, sí.
Ésta noche se llama Wes Motmgomery y no me cabe ninguna duda.
Mierda.
Puta publicidad del Spotify..
Pagaría por ver a los creadores de la aplicación metiéndose la put...
Sigo pensando que la palabra reventar debería llevar "b".
La uve hace que sea más leve.
Levedad, Viena, levitar, previsible, valls...
Verborrea (... mmm, no sé no sé, complementario no sé no sé. NO)
Bestialidad, jorobar, abuso, hambruna.
Estoy rara esta noche.
El cigarro se consume muy rápido y es el último. Lo mejor será intentar dormir pronto antes de que me coma el endemoniado mono. Gorila. No sé.
La noche se llama Smokey Wilson.
¿...Qué sentimos realmente?
Va a pasar ya.
Estoy esperando.
Estás esperando.
La noche se llama nerviosismo, ¿me darán para un cigarro las sobras?
Se equivocaron, después de la "v" va la "b". Con suerte no rebentaré.
21.3.14
Conjugaciones rojas.
No hay tormenta, el mar yace inmóvil ante mis ojos hundiéndome alegremente en su quietud. Y me gusta, me gusta mucho perderme en él. No encuentro esas tempestades que me lanzaban de la proa a la popa a bruscos golpetazos fracturándome la sonrisa; los tiburones y las pirañas se han ido en busca de otra presa más fácil, que concienzuda, mezcle sus lágrimas con las del océano. Estoy bien, estoy genial. La inutilidad del sufrimiento me hace tirarme al suelo y sujetarme la barriga del no dolor que me producen las carcajadas por haber sucumbido a los desencantos de la tristeza y compadezco a quien sigue la melodía de su flautín.
Solo hay un problema, que ya no sangro. Y yo soy mucho de sangrar.
Creo que estoy esperando a la conjugación rojiza:
Yo sangré.
Yo no sangro.
Yo no sangraba.
Yo sangraré.
Yo sangro.
-Soy yo, la pesarosa encerrada. Libérame y déjame ser herida, déjame empaparte roja. No te faltan letras, te falta vértigo.
11.2.14
¿Por qué no pienso tirar la toalla?
1.
Por que ayer por poco lo hago, y porque fue la niñatez más grande del
mundo.
2.
Porque no pienso repetirla, antes tocará un torneo de boxeo hasta el
último asalto.
3.
Porque me importa un capullo cuál sea nuestra maldita determinación en
pareja.
4.
Porque tú no eres otros chicos con los que he estado, eres tú y quiero
conocerte palmo a palmo.
5.
Porque los miedos idiotas y las incertezas con un matiz triste estarán
ahí, pero no para martirizar, sino para preguntarme por qué no voy a descubrir
si son monstruos comestibles o vivos.
6.
Porque quiero comerme tus monstruos.
7.
Porque quiero seguir viendo tu media sonrisa, sexy como ella sola.
8.
Porque puedo aprender de ti.
9.
Porque puedes aprender de mí.
10. Porque me parece una gilipollez
dejar todo de lado cuando quiero estar a tu lado.
11. Porque me haces sentir cosas
indescriptibles en todos los órganos y partes de mi cuerpo.
12. Porque si pienso en avanzar es
contigo.
13. Porque me encanta tu mirada, y
sobre todo la forma en la que haces uso de ella.
14. Porque me gusta más aún cuando
está a milímetros de la mía.
15. Porque ahora mismo me la suda
que pienses que soy una ñoña.
16. Porque me gustó que me pasaras
la canción de Manzanita.
17. Porque cuando pienso en ti me
sale una sonrisa tonta que no la aguanta ni dios.
18. Porque tus tonterías son
genialmente idiotas, y me hacen reír a carcajada limpia (aunque sea por dentro
mientras pongo gesto de persona seria intentando no reír).
19. Porque me apetece besarte una
cosa mala.
20. Porque he pensado en besarte y
me han dado unas ganas locas de hacerte el amor.
21. Porque quiero acariciar tu
cuerpo después con las yemas de los dedos ardiendo.
22. Porque me has dicho que me
quieres y te creo.
23. Porque si llega la hora del
torneo de boxeo y sale mal no me arrepentiré de haberlo luchado.
24. Porque cada mañana, al
despertar, pienso que sería genial que estuvieras en mi cama.
25. Porque intento no hacerte
cosquillas, pero me muero de ganas por lo bonico que eres cuando te ríes.
26. Porque cuando tocas la guitarra
me tienes como a una gatica tonta.
27. Porque me gusta verte
concentrado frente a tu blog mientras dibujas.
28. Por los abrazos.
29. Por preocuparte por mí.
30. Por preocuparme por ti.
31. Porque pienso cambiar mis
pensamientos negativos gracias a ti.
32. Porque podría estar escribiendo esta
lista durante un tiempo indeterminado.
33. Porque te quiero.
34. Porque cada vez que se me pase
la gilipollez de hacer lo que hice ayer pensaré en todas estas cosas y te
abrazaré.
35. Porque pienso escucharte y
abrazarte tan fuerte como mis fuerzas me dejen para que no te rindas tú
tampoco.
36. Porque no puedo parar de
escribir.
37. Porque espero que cuando termine
ésta lista, además de sentir aburrimiento sonrías un poquito.
38. Porque quiero repetirte que te
quiero, y siento repetirlo y que pienses que se van a gastar esas dos palabras.
39. Porque espero de veras que no se
agoten.
14.1.14
Cartas no-cartas, sí-cartas.
Pequeño, pequeño
grandullón. No sabes lo que me alegra recibir cada uno de tus escritos,
mientras tengas las ganas será un placer recibirlas tanto para bien como para
mal. ¿Sabes? En ocasiones pienso que sería bonito que éstas no-cartas sí-cartas
fueran en papel, en puño y letra para tenerlas guardadas en algún sitio. Tal y
como las películas.
Pienso
que creo demasiado en los cuentos de hadas, me gustaría que mi mente fuera
distinta, suprimir todos esos ideales del amor y ser capaz de distinguir
realidad de ficción. Pero bueno, por ahora voy a seguir viviendo en mi castillo
encantado en el que de alguna manera te he esperado tanto (Tenía 12 años y tú
estabas a lo lejos, a unos pocos kilómetros, yo me escondí, tú te fuiste
-¿Hubiera sido distinto si nos hubiéramos conocido ese día y no unos pocos
después?-, yo quise no haberme escondido).
Me hace
gracia que pienses que mis razonamientos en ocasiones son maduros y que te dé
miedo, que pienses que soy demasiado para ti –yo tengo esos temores a la
inversa-, la mayoría andan de aquí para allá sin una base lo suficientemente
sólida como para llegar a creérmelos. También me hizo gracia que me dijeras que
cuando hablaba lo hacía como si estuviera segura de lo que digo aunque no fuese
el planteamiento adecuado, siempre me he identificado con la inseguridad de mis
ideas. Te estoy hablando de castillos encantados y de amor, la gente que habla
de esto como si fuera parte de ella, y que cree en ellos después de tanta
psicología y tanto estudio del cerebro no suele ser gente muy coherente.
En fin,
te digo lo que ya leíste, y volviendo a la realidad, que quiero que disparemos
todas las balas que tengamos mientras tengamos a mano las armas adecuadas ¿el
después? Quién sabe del después, somos un presente, el pasado se esfumó y no
podemos cambiar ni un solo paso hacia atrás ni otro hacia delante… el futuro…
sólo podemos imaginarlo y crearnos unas expectativas de mierda, realistas, o
cagarnos en todo eso e imaginarnos con esos puñetazos en el estómago de los que
hablabas durante una eternidad.
Eso me
acobardó, me acobardó que escribieras sobre esos puñetazos que sentimos y sobre
todo porque los quieras retener, porque no quieras que cambien nunca… mis
cuentos están hechos de ese mismo material, pero saliendo de ellos, creo que
sabemos que eso es harto difícil. Por eso a pesar de mis miedos (que gracias a
estas no-cartas sí-cartas se van escondiendo poco a poco) quiero vivir lo único
cierto, el presente, el presente en el que nos besamos y pierdo las fuerzas, el
presente en el que podría quedarme abrazada a ti una eternidad, el presente en
el que sentirte dentro de mí es sentirme en universos paralelos, éste presente que
me hace escribirte esto con un poco de las plumas de las alas que tengo por ahí
perdidas.
Llevo
demasiado tiempo cortándome las alas, convenciéndome con otros chicos de que
nada va a ser perfecto, tragándome las palabras… por eso siendo contigo me está
costando tanto el volver a hacerlo, porque además de que de por sí llevo años
así, tú has sido el imposible o la palabra “paciencia” en sí… y tengo media sonrisa mientras escribo esto
sabiendo que lo vas a leer. Que estás consiguiendo que me sienta cómoda
realmente mientras te lo muestro, que expulse mis sacudidas para que las
conozcas sabiendo que de alguna manera puedes llegar a comprender gran parte de
ellas.
En fin,
te sigo hablando de algunas plumas pequeño grandote, aún me da pánico que al
leer cualquier frase en especial quieras retirarte y salir corriendo. Pero de
todo se aprende, y estoy dispuesta a aprender de ti el fracaso o la victoria,
que a su vez pueden ir tan unidas como la tinta a un libro.
Me encantas,
me sacudes por dentro, (¡cómo hacemos difícil lo más simple!), y ante todo quiero
que no dudes de eso, que sepamos mantener un equilibrio equidistante y no menguarnos
el uno ante el otro. [Y que no cambio
nada]
Te abraza en formato oso –B.
13.1.14
Alfonsina y el mar.
Cuando muera quiero cenizas en el mar, quiero la canción de "Alfonsina y el mar" de Mercedes Sosa,
quiero sonrisas -porque me estoy yendo anciana al lugar que más amo (sea anciana de veras o no)-,
porque me estaré yendo.
6.1.14
-
No lo entiendes, me pides palabras que no están firmadas, me exiges que me desnude y no sólo
para follar, y no entiendes que es más fácil verme las tetas que ver lo que hay detrás de ellas. Te enfada, te desespera mi silencio pero no te das cuenta de que dice más que cualquier frase que pueda escupirte y que moje tu cerebro de forma innecesaria.
Son mis fantasmas, no quieras que sean también los tuyos por ahora, simplemente vamos a intercambiar las cosas sin forma que no asustan y por favor... no me lo digas. No me vuelvas a mencionar que te irás. Sé perfectamente que tienes alas, y eso te hace jodidamente especial, tanto que me dan ganas de pegarme unas con celofán a ver si consiguiera hacerme pasar por una especie de ángel a tu altura o algo por el estilo.
Pero por favor, no me lo repitas, no mientras estemos de cuerpos presentes cargándonos el mundo a balazos con nuestra maldita perfecta visión de fantasías. No lo hagas, estoy demasiado acostumbrada a tirar la toalla cuando ya alguien la va a tirar en mi lugar, y nosotros nos merecemos una historia bonita, más bonita que la de esas parejas vulgares que no tienen palomas en las yemas de los dedos.
Vamos a quedarnos sin munición mientras estés aquí, vamos a malgastar todas las balas que nos queden. Y espera por favor... espera y entiende sin presionar que tengo miedo, y que no puedo desmantelar ésto para ti hasta que nos hayamos comido todo lo que hay en la mesa.
Tú... pensar que eres tú.
Tú que estuviste aquí dentro desde que tengo conciencia de latidos acelerados y miedos.
Tú que fuiste el único, la comparación que si viniera a por mí sería la única opción posible.
Nunca has dejado de estar aquí, por eso, vamos a cargarnos todos éstos años a polvos y caricias, que ya te digo... creo que nos lo merecemos y las cartas están echadas a mala leche.
para follar, y no entiendes que es más fácil verme las tetas que ver lo que hay detrás de ellas. Te enfada, te desespera mi silencio pero no te das cuenta de que dice más que cualquier frase que pueda escupirte y que moje tu cerebro de forma innecesaria.
Son mis fantasmas, no quieras que sean también los tuyos por ahora, simplemente vamos a intercambiar las cosas sin forma que no asustan y por favor... no me lo digas. No me vuelvas a mencionar que te irás. Sé perfectamente que tienes alas, y eso te hace jodidamente especial, tanto que me dan ganas de pegarme unas con celofán a ver si consiguiera hacerme pasar por una especie de ángel a tu altura o algo por el estilo.
Pero por favor, no me lo repitas, no mientras estemos de cuerpos presentes cargándonos el mundo a balazos con nuestra maldita perfecta visión de fantasías. No lo hagas, estoy demasiado acostumbrada a tirar la toalla cuando ya alguien la va a tirar en mi lugar, y nosotros nos merecemos una historia bonita, más bonita que la de esas parejas vulgares que no tienen palomas en las yemas de los dedos.
Vamos a quedarnos sin munición mientras estés aquí, vamos a malgastar todas las balas que nos queden. Y espera por favor... espera y entiende sin presionar que tengo miedo, y que no puedo desmantelar ésto para ti hasta que nos hayamos comido todo lo que hay en la mesa.
Tú... pensar que eres tú.
Tú que estuviste aquí dentro desde que tengo conciencia de latidos acelerados y miedos.
Tú que fuiste el único, la comparación que si viniera a por mí sería la única opción posible.
Nunca has dejado de estar aquí, por eso, vamos a cargarnos todos éstos años a polvos y caricias, que ya te digo... creo que nos lo merecemos y las cartas están echadas a mala leche.
3.1.14
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