Y esque yo...
A veces me escondo... ¡Otras salgo aguerrida!
10.4.14
Hubo un jardín
Se ha inundado de una extrañeza muerta el jardín que hace lustros fue descuidado. No hay vida, no hay raíces que transplantar cuidadosamente para que sigan creciendo o que hagan resurgir un poco de verde promesa, sólo un vacío. Un vacío inalterable que fecunda más vacío. Un vacío negro precipicio. Un vacío estático. No hay temblor, no hay miedo -hay más vacío. Se ha bebido el agua, hace poco quedaban los restos descuartizados de los animales etéreos que lo habitaban, pero también se los ha comido. No quedan preguntas que formular en ésta extranjería. Por más que se trate de ver, por más que se fuercen y guiñen los ojos perseverando en la caza de un mínimo movimiento, la inacción oscura los ciega. Ahí está el jardín, el vacío, la extrañeza muerta; ahí está parada y acechando indolente a la angustia. La angustia no llega, se queda fuera con las manos engarrotadas, a golpes hastiosos aspirando estrangular la oquedad. La ausencia del jardín se ríe.
Creo recordar que había un jardín aquí, o quizás no; quizás nunca lo hubo.
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