Y esque yo...
A veces me escondo... ¡Otras salgo aguerrida!
24.4.14
22.4.14
Carta a alguien que debería haberme cruzado.
Estás sentada en la cafetería, a tres mesas de mi palco especial desde el que puedo observarte secretamente y adentrarme en tus mundos catárticos. Desprendes galaxias a cada gesto o movimiento que llevas a cabo, eres la actriz de mi espectáculo, eres la protagonista de una película francesa llena de referencias literarias, de colores y de enfoques de cámara lentos; capaces de captar las mil y una briznas de tu innato talento. Llevas un moño mal hecho, con mechones y pelos que salen como fuegos artificiales de la simetría de tu, quizás, elegido desorden de peinado, que te hiciste puede que hace 20 minutos, o tal vez horas antes de elegir ser mi manantial visual. Me pregunto que te ha traído hasta aquí, qué clase de fuerza te ha arrastrado a sentarte en esa mesa, ponerte tus gafas, pedir un café con leche y abrir el libro que sujetas entre las manos justo ante mis ojos. Pareces extranjera, las personas de aquí no pasan las páginas de los libros como tú, no hacen esas muecas de interés desconcertantes para quien consiga advertirlas, no mordisquean su lápiz de apuntes cuando el paraje que leen les da cuerda a toda su imaginación; transmitiendo así, de esa manera tuya, los sentimientos de a quién, gracias doy, escribió ese libro que te empapa de vida -y me abstrae a mí de la mía.
Eres mi libro, estoy leyéndote, devorándote como si estuviera a punto de llegar al epílogo justo cuando alguien quiere borrarte de las últimas páginas. Te retuerces, frunces el ceño, vuelves a acomodarte, te acaricias el pelo, te entristeces, te preocupas, te enfadas, te tranquilizas, rozas con el lápiz azul tus labios rojizos, haces acrobacias con él entre tus dedos, sonríes, muerdes tu labio. Incluso he podido contemplarte mientras reías en lo que parecía voz alta (quién llegase ha escuchar tu risa, quien llegara a escuchar tu respiración). Eres circo, eres luz, eres pureza y yo te inhalo con devoción, intentando que mis parpadeos sean lo más precisos posibles para no perderme detalle de tu viaje astroliterario.
Cierras el libro, dejas tus gafas sobre la mesa y pides la cuenta. ¿Sabes? Te invitaría. Como alguien dijo alguna vez: "las personas como tú no deberían pagar nada". Por fin entiendo lo que querían decir. Las personas como tú se merecen el maldito mundo a sus pies. Ni siquiera sabes que estás dentro de mí, que soy un reflejo de luz retenido en tus pupilas. Mientras me hago invisible a tus sospechas, pagas y te levantas. Nuestras miradas se cruzan y nos sonreímos con un matiz tímido y simpático. Te sueltas el pelo y veo como se mueve al compás de tus pasos diciendo adiós a mi ensoñación.
Si fuera un hombre, te hubiera hablado, no hubiera podido aguantar sin hacerlo. Si fuera un hombre me hubiera enamorado de tal manera de tí que antes pediría a gritos una tortura de la Santa Inquisición que dejarte marchar sin siquiera intentarlo. Pero no, no soy un hombre, y tampoco me atraes de manera sexual; pero esta mañana quisiera haberlo sido; haber sido capaz de tener la capacidad de albergar la ilusión de un día amarte como nadie lo ha hecho. No te hubiera besado de otra manera que una hermana o una madre (que es el amor más sincero y calmo del mundo) hoy, no nos hubiéramos follado como si fuéramos dulces bestias del deseo sobrepasando toda altura y velocidad posible. No, sólo te hubiera parado, te hubiera cogido de las manos y te hubiera suplicado:
-Por favor, tú no. Tú nunca encuentres tu lugar en este mundo -haz este mundo como es el tuyo.
Pero te vas, y algo me dice que alguien arrancará tu mundo de ésta tierra. Pero yo estoy contigo, y quizás debiera haberte dicho que yo también sueño, y que además, no somos las únicas. Que aún el mundo (aunque sea el nuestro) alberga un esperanza para débiles soñadoras, y tiene un espacio guardado para que no nos rindamos. Que queda esperanza, y que las flores de ciertos jardines, siempre, siempre, vuelven a crecer si las riegas con la perspectiva adecuada.
Porque también nosotras sabemos que la tristeza no es la ausencia de alegría.
20.4.14
MIEDO
temor, terror, pavor, pánico, espanto, horror, alarma, susto, sobresalto, recelo, aprensión, desconfianza, canguelo, turbación, sorpresa, asombro, desasosiego, cobardía.
19.4.14
Se duermen
Se duermen los labios rojizos
cuando el mordisco es filoso
y aprieta queriendo hincarse
el diente hasta el estómago.
Se duermen las frías manos
cuando el viento es tangible
sólo el viento, y sólo queda
la áspera ausencia de todo.
Se duermen los ojos abiertos
cuando el párpado no tiene
más función que la de cerrar
para abrir un abismo insomne.
Se duermen las vías nasales
cuando el olor no es más
que la falta de ese aroma
sin forma de excremento.
Se duermen los sonidos
para ingerirse y eructarse
en chirriantes golpes que
gritan: cállate. cállate ya.
15.4.14
Abro las redes sociales.
Abro las redes sociales, me atrapan como si fuera un pulpo en el mar, dejan mis tentáculos inutilizados y solo puedo mover los ojos. ¡Qué gilipollez más grande! ¡La más ingeniosa del mundo! Nos sentimos animales tan sociales como en antisociales nos convierten.
Está conectado. Hace tiempo que no hablamos. He desactivado sus notificaciones y no sé cuando publica nada, "¡qué acto de valentía pulpo!" me digo. Me meto a su muro del "Caralibro", hace más de una semana que no lo hago. Me río. Qué insensata. No hay ni un solo interés común que me hubiera hecho interesarme por él si nos hubiéramos conocido en otro momento. El momento es la gracia. Somos caminos totalmente difurcados; mentes totalmente incompatibles. Cada una tiene sus cosas buenas, como los dos lados de una moneda en una apuesta entre dos personas. Pero no tienen nada que ver la una con la otra.
Ha pasado rápido el proceso, la indiferencia llega y la pequeña rabia que ha existido se disuelve. Al menos por ahora. Creo que queda un poco, solo veo los defectos, y me gusta mirar a las personas limpias. "Te quiero libre, pero te quiero lejos".
Pienso en otras personas, yo también he sido una puta. Pero juro que tenía una explicación ¡era mi primer amor! ¡Estaba cegada! Pienso las imposibilidades de lo que he dejado marchar. Ahora mismo me es indiferente por lo lejos que ha quedado, y la poca probabilidad de otra oportunidad para dejarse conocer en serio. Pienso en... no. No me apetece pensar aunque me gustaría dar algunas explicación si me dejaran. Supongo que para redimirme. Tienes razón, no sé lo que quiero o miento(me) sin darme cuenta.
Abro las redes sociales, dos me gustas. El móvil. Cinco whatsapp.
Los hombres (como las mujeres supongo) por más edad que tengan y más inteligentes sean (ésto creo que lo agrava) no dejan de ser niños que necesitan un amparo y algo en lo que apoyarse.
¿Seré yo igual?
Seguro que sí.
Abro las redes sociales. Nadie me habla. Publico algo. En twitter no hay menciones, hago un retweet porque no tengo nada bueno que decir a mis seguidores. Abro el libro de Macbeth. Hoy no he salido a la calle como llevo sin salir un tiempo a esta parte, pero he hecho una publicación y un retweet, alguien le dará a me gusta y volveré a ser un animal sociable a los ojos de mis otros compañeros humanoides insociables que esperan una publicación que merezca la pena para darme un me gusta que yo le devolveré 24 horas más tarde.
¿Qué hacían los jóvenes una noche de lunes hace 30 años antes de irse a dormir?
Que puta obra maestra Macbeth.
10.4.14
Hubo un jardín
Se ha inundado de una extrañeza muerta el jardín que hace lustros fue descuidado. No hay vida, no hay raíces que transplantar cuidadosamente para que sigan creciendo o que hagan resurgir un poco de verde promesa, sólo un vacío. Un vacío inalterable que fecunda más vacío. Un vacío negro precipicio. Un vacío estático. No hay temblor, no hay miedo -hay más vacío. Se ha bebido el agua, hace poco quedaban los restos descuartizados de los animales etéreos que lo habitaban, pero también se los ha comido. No quedan preguntas que formular en ésta extranjería. Por más que se trate de ver, por más que se fuercen y guiñen los ojos perseverando en la caza de un mínimo movimiento, la inacción oscura los ciega. Ahí está el jardín, el vacío, la extrañeza muerta; ahí está parada y acechando indolente a la angustia. La angustia no llega, se queda fuera con las manos engarrotadas, a golpes hastiosos aspirando estrangular la oquedad. La ausencia del jardín se ríe.
Creo recordar que había un jardín aquí, o quizás no; quizás nunca lo hubo.
8.4.14
No sé.
No sé muy bien, no sabría explicar
se sabe lo que se sabe,
era sabido que pasaría, lo sabía,
sabíamos que podría ser.
¿Lo sabían? ¿Quién lo va a saber?
Mejor que no lo sepan.
Yo solo sé que no sé nada.
Pero no cambiaría lo que sé no saber.
Bien sabido es, que
no hay conocimiento
que de resultado
a ecuaciones
con números
tan dispares
como
los nuestros
pero
solo
sé
que sabemos
que ha estado genial
-y que no tengo ni puta idea de matemáticas.
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